Disidencias y la guerra en el Catatumbo

Disidencias y la guerra en el Catatumbo

Los habitantes de esta región quedaron en medio del fuego y siguen esperando que el Estado aparezca.

06 de septiembre 2019 , 07:00 p.m.

El anuncio de ‘Iván Márquez’ de regresar a la guerra con una nueva forma de operar, una posible alianza con el Eln, y su cercanía con el Gobierno y los militares venezolanos hacen necesario que nos planteemos un análisis frente a qué es lo que está sucediendo en las zonas de frontera con Venezuela, y en especial en el Catatumbo, región a la que llegarán tarde o temprano las disidencias de ‘Márquez’, y en donde hoy existe una multiplicidad de grupos armados ilegales que se disputan a sangre y fuego el control de la frontera y sus portafolios de economía ilegal.

Con este escenario se pueden plantear cuatro factores de la situación en el Catatumbo: primero, la desmovilización de las Farc creó un espacio de vacío de poder, es decir, el espacio dejado por esta organización debió haber sido ocupado por el Estado, y no solo en capacidad militar y policial, sino con oferta estatal en términos de infraestructura, justicia, salud, educación, economías legales, etc. Como el Estado no ocupó el espacio vacío, rápidamente lo llegaron a ocupar los grupos armados ilegales.

Segundo, la frontera con Venezuela dejó de ser una zona de repliegue estratégico o ángulo muerto, para convertirse en un fenómeno de bisagra. Quiere decir que los grupos armados históricamente buscaron la frontera como una zona de descanso para sus mandos, salubridad y aprovisionamiento de armas y logística.

O se unen a las disidencias de ‘Iván Márquez’, o negocian con ellos los corredores de movilidad y logística, o se enfrentan por el control de los territorios

Hoy las organizaciones armadas decidieron pasar la frontera y desplegar una capacidad operativa que les permite delinquir en territorio colombiano y venezolano, teniendo acceso a nuevas rentas ilegales.

Tercero, los grupos que se disputan el Catatumbo son: el frente de guerra nororiental del Eln, el frente Libardo Mora Toro (‘Pelusos’), disidencias del frente 33 de las Farc, ‘clan del Golfo’ y dos organizaciones venezolanas conocidas como la Línea y la Frontera.

Cuarto, lo que se disputan estos grupos armados son 6 mercados ilegales: narcotráfico, minería ilegal, tráfico ilegal de combustible, peajes en las trochas de paso de migrantes, contrabando y extorsión.

La guerra entre estos grupos tiene como punto de inicio marzo de 2018, cuando el frente Libardo Mora Toro (‘Pelusos’) publicó un comunicado en el cual amenazó al Eln: “confrontaremos esta organización sin ninguna consideración hasta recuperar nuestro territorio y su gente”. El Eln, a su vez, respondió al Frente Libardo Mora reforzando sus estructuras con unidades que venían desde Arauca y el sur del Bolívar, y comenzó una guerra frontal que tuvo uno de sus puntos más altos en abril de 2018, cuando el frente Libardo Mora Toro declaró un paro armado. Negocios, transporte, escuelas y hasta los propios palacios municipales cerraron frente a las amenazas.

Hoy, las cifras son alarmantes, según el informe de Human Rigths Watch podrían ser más de 40.000 las personas desplazadas desde 2017, y regresaron de forma sistemática los asesinatos, desapariciones, violencia sexual, reclutamiento infantil y el uso de minas antipersonales.

Las amenazas a las comunidades se intensificaron por ser auxiliadores de uno u otro grupo armado o por colaborar con el Ejército, y los líderes sociales que han pedido a los diferentes grupos ilegales sacar a la población civil del conflicto han sido asesinados. Y para sumar a la grave crisis se incorpora un elemento nuevo y es la figura de los migrantes venezolanos.

Datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (Ocha) registra que en la zona del Catatumbo habitan, por lo menos, 25.000 venezolanos. En el año 2017, el frente Libardo Mora difundió un panfleto en el que les exige a los venezolanos una recomendación de un habitante de la zona, quien fungirá como patrocinador de la persona y su familia, y quien asumirá la responsabilidad frente algún problema con el grupo armado. Quien no tenga esta recomendación debe salir de la región.

Los 11 municipios del Catatumbo están en medio de una guerra que se podría intensificar aún más por la lucha de la frontera y sus rentas ilegales, que se avecina con la llegada de las disidencias de ‘Iván Márquez’, ‘Santrich’, ‘Romaña’ y el ‘Paisa’. Los grupos ilegales que operan en la región van a tener 3 opciones: o se unen a las disidencias de ‘Iván Márquez’, o negocian con ellos los corredores de movilidad y logística, o se enfrentan por el control de los territorios. Los 295.000 habitantes del Catatumbo quedaron en medio del fuego cruzado y hoy siguen esperando que el Estado realmente aparezca, porque tristemente en el Catatumbo nunca conocieron la paz.

* Director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz

@nestorrosania

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