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Vuelven los dilemas al Banco de la República

Vuelven los dilemas al Banco de la República

Estos estornudos monetarios pueden producirnos una neumonía.

22 de agosto 2021 , 04:07 a. m.

Muy buena la noticia del crecimiento del PIB durante el segundo trimestre del año, a pesar de los daños que causaron las movilizaciones sociales. Hay que seguir cuidando los fundamentales, políticos y económicos, para que la economía continúe por el sendero del crecimiento, para que se recuperen el empleo y la calidad de vida de los colombianos.

Lo que venga hacia adelante va a depender de las expectativas electorales, del resultado de las acciones de Gobierno para equilibrar las finanzas públicas y, también, de la evolución de la economía global y del desempeño económico de nuestros principales socios comerciales, en especial de lo que ocurra en la economía americana, tanto por el comportamiento de los flujos de capital como por la evolución de nuestro comercio exterior.

Luego de los efectos devastadores del covid, la economía gringa ha mostrado una recuperación importante que se refleja en el crecimiento del empleo y la cotización de las acciones, que ha crecido más del 25 por ciento en las bolsas de Estados Unidos. La nueva realidad impactará seguramente la inflación y llevará necesariamente a una disminución progresiva de los apoyos gubernamentales al sector privado.

Precisamente, con base en las minutas de la Reserva Federal (Fed), esta semana se ha conocido la noticia de que la Fed está próxima a retirarse de la compra de bonos, que se usa para estimular el crecimiento económico, mediante la inyección de liquidez a la economía y la intervención de la tasa de interés de largo plazo. No se trata de una majadería. Desde el inicio de la pandemia, la Reserva Federal ha incrementado el portafolio de valores en su poder en 4 billones de dólares (19 por ciento del PIB estadounidense).

Las políticas monetaria y cambiaria recuperarán su protagonismo. De una adecuada coordinación con la política fiscal depende el futuro

En mayo del 2013, el presidente de la Fed insinuó ante el Senado que la Reserva Federal estaba lista para disminuir el ritmo de compra, que se inició con ocasión de la crisis financiera del 2008. Ese simple pronunciamiento produjo la caída de las bolsas y, en nuestro caso, la devaluación de nuestra moneda en un 5 por ciento. Es previsible que algo parecido vuelva a ocurrir.

De igual manera, las alarmas sobre la inflación se han reactivado en Estados Unidos. Con una meta de largo plazo del 2 por ciento, los precios al consumidor han aumentado el 5,4 por ciento a junio. Ante esta realidad, la Reserva Federal podría decidir aumentar la tasa de interés de corto plazo.

Estos estornudos monetarios pueden producirnos una neumonía. De darse el escenario de aumento de los intereses en Estados Unidos, se incrementará el costo de la deuda externa colombiana y se reactivarán los flujos de capital hacia ese país, en busca de una mejor rentabilidad. La demanda por dólares hará subir su precio por encima de los 4.000 pesos.

En medio de la pandemia, sin inflación y con recesión, el Emisor vivió en una zona de confort, dedicado a expandir el dinero en circulación. Ahora los sectores que trabajan con materias primas importadas y los comerciantes que venden bienes extranjeros presionarán al Banco de la República para que intervenga la tasa de cambio a la baja. Y como la inflación a julio ya llegó al 4 por ciento, se espera que la junta del Banco aumente en cualquier momento las tasas de interés nacionales, lo que ayudaría a la tasa de cambio, pero frenaría el impulso que trae la economía. Así, el Emisor vuelve a sus dilemas tradicionales: crecimiento económico y control de la inflación e intervención o no de la tasa de cambio. Es decir, las políticas monetaria y cambiaria recuperarán su protagonismo. De una adecuada coordinación con la política fiscal depende el futuro económico, que condicionará el ambiente social y electoral.

Taponazo. Con indignación, los colombianos reclamamos por décadas a la comunidad internacional por la estigmatización de que fuimos objeto... inaudito que ahora se pretenda hacer lo mismo a los migrantes venezolanos, víctimas del comunismo.

NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ NEIRA

(Lea todas las columnas de Néstor Humberto Martínez en EL TIEMPO, aquí).

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