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¿Piruetas en el Emisor?

¿Piruetas en el Emisor?

Lo que ocurrió fue un trueque o permuta, que algunos analistas han denominado ‘canje’.

09 de octubre 2021 , 09:44 p. m.

La ortodoxia de los bancos centrales debe ser una de sus virtudes esenciales. Sus decisiones deben ser claras y trasparentes, para afianzar su credibilidad. Estos atributos, sin embargo, no se evidencian en la operación que recientemente realizó el Banco de la República con el Gobierno, a raíz del reintegro de los derechos especiales de giro (DEG) asignados al país por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hay que explicar con detalle el asunto, dada su complejidad. Parte de las reservas internacionales del país están invertidas en DEG del FMI. A comienzos de agosto, con el fin de mejorar la liquidez mundial en estos tiempos de pandemia, el organismo internacional decidió devolver una parte de los DEG a los 190 países miembros, en proporción a sus cuotas. A Colombia le correspondieron DEG por US$ 2.790 millones de dólares, que recibió el Banco de la República, como administrador constitucional de las reservas internacionales.

Es probable que el Banco de la República perdió su virginidad mediante el otorgamiento, por la puerta trasera, de un elaborado crédito público

El punto para examinar es lo que hizo el Emisor al entregarle al Ministerio de Hacienda dólares por un monto equivalente a los recursos que recibió del FMI, a cambio de papeles emitidos por el propio gobierno, de largo plazo. Las autoridades del Banco de la República sostienen que se trató de una ‘venta’ de divisas. Pero cualquier ciudadano advierte que lo que ocurrió fue un trueque o permuta, que algunos analistas han denominado ‘canje’, en este caso de reservas internacionales a cambio de papeles de deuda pública interna, transacción que, hay que decirlo con rigor jurídico, no está autorizada dentro de las operaciones que puede hacer el Emisor con las reservas del país. No en vano algunos tímidos analistas han dicho que el República ha dejado de ser riguroso, al poner en marcha una operación cambiaria ‘especial’.

Es claro que el banco central puede venderle dólares al Gobierno, pero contra pesos constantes y sonantes. Y ahí viene el otro pero. Porque el Gobierno pagó con TES clase ‘B’, cuyo vencimiento inicial era el año 2022 y fueron sustituidos por vencimientos de largo plazo, entre 2029 y 2032. A ver si el República le ‘vende’ dólares a un banco o a un particular, contra la entrega de pagarés con fecha de vencimiento a diez años.

Es decir, por estos días el Gobierno recibió dólares equivalentes a una reforma tributaria de 10 billones de pesos, activos líquidos que deberá pagar en una década, cuando venzan los TES. Esto se llama un crédito. Lo demás es paja. La pregunta es si, entonces, el Banco de la República llevó a cabo un empréstito al Gobierno con cargo a las reservas internacionales, que está expresamente prohibido (art. 14, Ley 31 de 1992), o la transacción se hizo como un crédito oficial aprobado por todos los miembros del Emisor, según la Constitución.

En los comunicados de prensa se informa que esta operación ‘sui generis’ se hizo para “reforzar la liquidez del Gobierno Nacional”. Ahí se le ven las orejas al burro. Porque si bien la misma no genera un aumento de la deuda pública, lo cierto es que la Nación adquirió los dólares a plazo calentano. El Gobierno reperfiló su deuda, que era de corto plazo, lo que termina aliviándole sus necesidades de caja y, por supuesto, le abrió espacio a un mayor gasto público, para atender sus actuales necesidades. ¿Y de dónde sale esa liquidez? Pues de la venta en el mercado de los dólares que recibió, con lo cual, de paso, el Gobierno podrá fungir ahora como autoridad cambiaria, poniendo los dólares en circulación, lo cual generará presiones revaluacionistas sobre el peso.

Estamos en el deber de mirar con lupa esta operación. Es probable que el banco central perdió su virginidad mediante el otorgamiento, por la puerta trasera, de un elaborado crédito público. Mucha creatividad, ajena a la ortodoxia, que le generará presiones políticas en el futuro, para seguir financiando a los gobiernos.

Taponazo: Hace 5 años los socialistas españoles demandaron una ley que consagró la cadena perpetua para ciertos delitos. El Tribunal Constitucional de España, vanguardista de los derechos humanos en Europa, acaba de declararla constitucional.

NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ NEIRA

(Lea todas las columnas de Néstor Humberto Martínez en EL TIEMPO, aquí).

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