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JEP pierde monopolio sobre crímenes de guerra

JEP pierde monopolio sobre crímenes de guerra

La misma Corte Constitucional volvió las cosas a su estado lógico.

08 de agosto 2021 , 01:36 a. m.

Una de las principales conquistas de las Farc en la negociación de La Habana consistió en lograr que la justicia ordinaria no tuviera nada que ver con sus delitos de lesa humanidad y sus crímenes de guerra, para blindarlos judicialmente. Debían quedar refugiados totalmente en la JEP. No obstante, mientras se organizaba la justicia transicional y la justicia especial asumía formal competencia en los primeros casos, se acordó que la investigación y el juzgamiento de tales delitos continuaran temporalmente en cabeza de la justicia ordinaria.

Los negociadores de la guerrilla cambiaron de opinión muy temprano y, a pesar de lo convenido en La Habana, exigieron que por ningún motivo la justicia ordinaria los investigara. Solo confiaban en la JEP, que diseñaron a la medida de sus intereses. El Congreso no estuvo de acuerdo y en la ley estatutaria de la JEP dispuso que las investigaciones podían seguir adelante, sin que se pudieran adoptar decisiones de fondo, a la espera de las primeras actuaciones de la nueva jurisdicción. Era una salida perfecta, que daba todas las garantías a las partes.

Pero en su sentencia sobre la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, la Corte Constitucional dispuso perentoriamente que, en estos casos, los encargados de dichas investigaciones no podían realizar ningún tipo de diligencias judiciales, con lo cual quedó maniatada la justicia ordinaria, porque ‘de facto’ no podía practicar nuevas pruebas ni efectuar imputaciones, que se cumplen precisamente a través de diligencias judiciales. Esto significó una disrupción de la justicia colombiana, a pesar de tratarse de crímenes internacionales.

La misma Corte Constitucional volvió las cosas a su estado lógico. Manifestó que la justicia ordinaria puede continuar realizando todas las investigaciones, hasta la etapa de juzgamiento

Con la decisión de la Corte Constitucional quedaron en el limbo las investigaciones sobre ‘falsos positivos’ y las macroimputaciones por todos los delitos en que incurrieron los cabecillas de las Farc. Por ello el presidente Duque presentó ante el Congreso una objeción a la ley estatutaria de la JEP. Pero pudo más la pequeña política y fue imposible resolver el asunto en la instancia parlamentaria, dejándonos expuestos al riesgo de que la Corte Penal Internacional interviniera en Colombia, haciendo trizas el régimen de justicia transicional, luego de probar que estos crímenes no eran objeto de una investigación genuina.

La situación creada era insostenible. Hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los colectivos de abogados se pronunciaron en contra de lo que ocurría. Ante la gravedad de lo acontecido y las indagaciones de la CPI, se sabe que en la Jurisdicción Especial de Paz estudiaron toda clase de salidas, hasta que a finales del año pasado ocurrió algo inédito. La misma Corte Constitucional volvió las cosas a su estado lógico, pese a que la sentencia que había dictado era inmodificable. Por medio de un auto, manifestó que la justicia ordinaria puede continuar realizando todas las investigaciones, hasta la etapa de juzgamiento. Un nuevo pronunciamiento que terminó dándoles la razón a las objeciones propuestas en su momento. ¡Vivir para ver!

Ante el cambio de panorama, el fiscal Barbosa acaba de informar que la Fiscalía reanudará las imputaciones contra quienes cometieron delitos de lesa humanidad, “sean miembros de la Fuerza Pública o guerrilleros de las Farc”. Es decir, habrá decisiones no solo contra los agentes del Estado, sino también contra los miembros del secretariado y los jefes del estado mayor. Un efecto a contrapelo de lo que querían los desmovilizados, porque la JEP perdió el monopolio judicial que se pretendía frente a la guerrilla, por obra y gracia de los “amigos de la paz” que se opusieron a las objeciones. Con esos amigos...

Taponazo. La justa resurrección del Nuevo Liberalismo obliga al joven partido a tener listas propias. Es un golpe letal a la Coalición de la Esperanza.

NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ NEIRA

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