Unicornios rosados y dragones invisibles

Unicornios rosados y dragones invisibles

En la fe y en la política caudillista, creer es aceptar una afirmación sin hechos que la sustenten.

21 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

Hace días, una noticia extraordinaria pasó desapercibida en las páginas interiores de los diarios. La Cámara de Representantes de Ohio aprobó una “ley de libertades religiosas estudiantiles” que prohíbe a los profesores penalizar a los estudiantes cuando sus respuestas sean científicamente incorrectas, si se atribuyen a creencias religiosas. Un estudiante en Ohio podrá decir que la Tierra tiene seis mil años, que los dinosaurios convivían con Adán en el paraíso y que se extinguieron hace cuatro mil en el diluvio, y el maestro, por ley, debe calificarlo con un diez.

El nombre de la ley es significativo. Los legisladores de Ohio defienden la libertad del estudiante. Es decir que para ellos reconocer la verdad de los hechos puede ser una esclavitud. Las leyes de la física, la composición de los átomos o las secuencias del ADN son insignificantes ante una fuerte convicción religiosa. Uno cree en la ley de la gravedad porque ha visto los objetos caer, y por desarrollos científicos teóricos y experimentales que nos han llenado de razones. Eso es opuesto a tener fe, que consiste, precisamente, en creer sin necesidad de evidencias, o en contra de todas las evidencias.

El fenómeno no es nuevo. En 1897, la Cámara de Representantes de Indiana aprobó, por 67 votos a favor y cero en contra, una ley que fijaba que el valor del número pi era 3,2 y no como decían los matemáticos, 3,1415926535... Ese ‘hecho’, impulsado (y patentado en siete países) por un médico de apellido Godwin, permitiría lograr la cuadratura del círculo y traería supuestos beneficios al Estado. En este siglo, el año 2005, el estado de Kansas decidió permitir en las escuelas la enseñanza del “diseño inteligente” como alternativa, equiparada a la teoría de la evolución. Luego fue seguido por otros estados.

Los legisladores de Ohio defienden la libertad del estudiante. Es decir que para ellos reconocer la verdad de los hechos puede ser una esclavitud

La reacción ha estado llena de humor. Ante el permiso para enseñar el diseño inteligente (creacionismo), un profesor de la Universidad de Oregón promovió la religión del ‘pastafarismo’, que creía en un monstruo volador creador, en forma de pasta enredada en dos albóndigas, y que tenía como símbolo un tenedor. Lo hizo para exigir legalmente al Gobierno estatal que tratara las creencias de su religión igualitariamente y permitiera en las escuelas enseñar los mitos de creación del pastafarismo. Uno de ellos era que el mundo se creó en una borrachera, lo que explica sus muchas imperfecciones.

Hay otros intentos parecidos para contrarrestar la tendencia preferencial a creer en lo que no se puede demostrar. En 1990 se popularizó por un tiempo la religión del unicornio rosado invisible. Hay un misterio, profundo y fundamental, en el hecho de que algo invisible pueda ser al mismo tiempo rosado.

Bertrand Russell postuló que existe una tetera de porcelana que orbita alrededor del Sol, entre la Tierra y Marte. Como la tetera es tan pequeña que no puede ser vista, no se puede demostrar que no existe. Si se da igualdad de tratamiento a las teorías basadas en hechos y a las fundadas en que no pueden ser refutadas, habría que enseñar en los colegios la teoría de la tetera orbitante.

Carl Sagan, en El mundo y sus demonios, trata de convencernos de que tiene un dragón preso en su garaje. Solo que el dragón no tiene peso, flota, es invisible, y su aliento no da calor. Otra creencia que debería ser tenida en cuenta en la defensa de la “libertad de los jóvenes”.

El verbo ‘creer’ genera confusión. En ciencia se cree que un hecho es verdadero cuando hay buenas y suficientes razones para hacerlo. Pero eso puede cambiar si aparecen nuevas razones. En la fe y en la política caudillista, creer es aceptar una afirmación sin hechos que la sustenten, y no habrá nada nuevo que la pueda hacer cambiar. Son creencias diferentes.

@mwassermannl

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.