Secciones
Síguenos en:
Regreso a las aulas (II)

Regreso a las aulas (II)

Ojalá que quienes se oponen revisen el grave impacto que tiene en los niños esa ‘protección’.

23 de julio 2020 , 09:25 p. m.

La discusión sobre el regreso a las aulas ha llegado a declaraciones exorbitantes como la de que se quiere mandar a los niños al matadero. No hay nada en los datos del país ni del mundo que justifique afirmaciones como esas. Así, el análisis serio se vuelve imposible. La verdad es que los niños se infectan muy poco con este virus, que quienes se infectan sufren una enfermedad muy suave y por su carga viral baja son poco infectivos.

Quienes se oponen a ultranza al regreso a las aulas finalmente terminan reconociendo que es para proteger a las familias y a los maestros, no exclusivamente a los niños. Muy legítimo, pero ya es otro tono que permite tratar de buscar la mejor salida posible, pues la perfecta no existe. Tendremos que convivir un tiempo largo con la pandemia. Entonces preparémonos para convivir disminuyendo riesgos. Ni los osos pueden sobrevivir más que unos pocos meses en hibernación.

Los niños son personas extraordinariamente inteligentes y sensibles. Ellos captan las señales que enviamos; están tratando de comprender qué nos pasa y construyen hipótesis explicativas. Hay que apoyarlos hablándoles claro, dándoles datos ciertos y evitando daños psicológicos. El sentimiento de que su colegio es una amenaza y que el otro, su amigo, es un peligro tiene efectos desastrosos. Una tarea prioritaria de los educadores cuando amaine esta tormenta será ayudarlos a recuperar confianza en ellos mismos y en sus compañeros, en su colegio y en sus maestros, es decir, en su mundo. Los niños, además, podrán ser aliados importantes en la construcción de la convivencia con la pandemia. En muchos hogares son los niños los que traen la información correcta; los niños les enseñan a sus padres el uso de los medios virtuales modernos, los niños pueden convencerlos de usar las normas de comportamiento, que ellos entenderán mejor gracias a su colegio.

Hay quienes de buena voluntad sienten que los protegen encerrándolos en casa. Pero esa situación no vale para la mayoría. Hay hechos que se deben discutir con sinceridad. La suspensión de clases genera un rezago educativo importante y muy desigual. Muchos niños no tienen acceso a computadores que les permitan una interacción real con sus maestros. Los programas de radio y televisión son un remedial, pero no son un medio satisfactorio. El regreso a la Radio Sutatenza no es precisamente un brinco al futuro (además, recuerden que los radios que se repartían gratis en esa época solo captaban esa emisora).

Los niños que no tienen acceso efectivo a la educación virtual son muchísimos más que los calculados por la cobertura de la red. Revisé las propuestas virtuales de varios colegios privados de ‘alta gama’. Son magníficas, pero requieren que cada niño tenga su propio computador, no son realizables con uno solo compartido por tres hermanos y tal vez con los padres trabajando a distancia. El impacto es terriblemente desigual y ahonda la brecha de inequidad que hace años luchamos por disminuir.

Quienes insisten en que al niño se lo protege en la casa no piensan en la multitud de niños que viven en un espacio reducido e inevitablemente, con sus padres en el trabajo, terminarán saliendo a la calle, donde no hay lavamanos ni gel antibacteriano. Ahí, el contagio es posible y otras cosas indeseables, también. No piensan en los jóvenes de educación media que se verán obligados a salir a trabajar en el campo, o al rebusque en la ciudad, y que posiblemente abandonen los estudios cambiando su vida para siempre.

El proverbio popular de que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones se aplica a esta situación. Ojalá quienes se oponen rotundamente al regreso a las aulas revisen el impacto, tan grave, que tiene en los niños esa ‘protección’.

Moisés Wasserman@mwassermannl

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.