Contra natura

Contra natura

La homofobia es una pasión negativa y condenable; no tiene ningún fundamento racional.

02 de mayo 2019 , 07:44 p.m.

El incidente de una pareja homosexual en el centro Andino despertó de nuevo la discusión sobre diversidad sexual y derechos humanos. Hay quienes consideran la homosexualidad una característica humana ‘contra natura’, a la cual se puede y debe renunciar.

Esa presunción puede ser confrontada hoy con hechos científicos. De ser cierta, implicaría que solo sucede entre humanos, pues sería absurdo pensar que un animal pueda escoger una opción opuesta a su naturaleza; que debe haber sociedades humanas en las cuales nunca se ha dado y que, si fuera cultural, no existiría ningún factor genético que se le asocie.

Se ha demostrado contundentemente que la primera predicción es falsa. La homosexualidad existe en cientos de especies de aves, mamíferos, primates y hasta en insectos. Se han filmado casos de parejas de gaviotas y pingüinos machos que adoptan huevos y cuidan a sus crías. Se ha demostrado que el 10 por ciento de los carneros son homosexuales.

También en La Biblia se dieron casos especiales como el del amor del rey David (ancestro de Jesús) y Jonatán, el hijo del rey Saúl. 

La segunda presunción ha sido rebatida por la historia. Prácticamente no hay comunidad humana en la que no haya habido homosexuales. En Mesopotamia y Babilonia, hace unos cinco mil años existían. El Código de Hammurabi menciona las “hijas-varón”; en Egipto, el mito de Seth y Horus muestra una pareja de dioses homosexuales. En Grecia fue una costumbre arraigada (Alejandro Magno para la muestra). Hay referencias a la homosexualidad en culturas antiguas de China, India y América. Algunas la han condenado y perseguido, pero eso también es un reconocimiento de su existencia.

La tercera predicción, en los últimos tiempos, ha sido demostrada como falsa gracias al desarrollo de la genética molecular. En 1993 se asoció una variante de un gen con la homosexualidad, y desde entonces muchos estudios confirman que está definida, al menos parcialmente, por la genética. Un estudio de 2017 encontró diferencias de una sola letra en genes de homosexuales. Otro reveló que gemelos idénticos muestran una gran probabilidad de tener la misma orientación sexual, mucho mayor que la de mellizos no idénticos, aunque en los dos casos hayan sido educados en los mismos hogares.

Como el argumento “contra natura” está muy debilitado por los hechos anteriores (y otros), no les queda más remedio a los perseguidores de homosexuales que decir que lo natural no es necesariamente moral, y regresar al argumento religioso original. Pero allá tampoco están tan claras las cosas. La Biblia condena la homosexualidad denominándola abominación (Levítico 18:22), y el Nuevo Testamento advierte que “ni los afeminados ni los sodomitas entrarán al reino de Dios” (Carta a los Romanos 1:27). Sin embargo, también en ella se dieron casos especiales como el del amor del rey David (ancestro de Jesús) y Jonatán, el hijo del rey Saúl. A su muerte, David se lamenta diciendo: “...me fuiste muy dulce, más maravilloso me fue tu amor que el de las mujeres” (2 Samuel 1:26).

Hoy, mayoritariamente, las naciones no adoptan una moral religiosa, y sus leyes se basan en sistemas éticos laicos. La Revolución francesa despenalizó la homosexualidad. La determinación autónoma de la identidad sexual se considera hoy un derecho humano fundamental, y en casi todo el mundo occidental, el matrimonio homosexual es ya legal.

Es anacrónico también considerarla una patología. Ya en 1948, el informe Kinsley determinó que era un hecho humano frecuente; en 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría la excluyó de la lista de enfermedades, y lo mismo hizo la Organización Mundial de la Salud en 1990.

En un Estado laico y moderno no se puede condenar a personas que no le hacen daño a nadie manifestando su sexualidad de forma consensuada con sus parejas. La homofobia es una pasión negativa y condenable; no tiene ningún fundamento racional.

@mwassermannl

Sal de la rutina

Más de Moisés Wasserman

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.