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Nuestro continente: ‘Ñamérica’

Nuestro continente: ‘Ñamérica’

Los hispanoamericanos, que viven en un continente nacido del trauma de la mal llamada ‘Conquista’.

12 de septiembre 2021 , 09:42 p. m.

El más reciente libro de Martín Caparrós es un manjar intelectual y narrativo. Incómodo, visionario, desparpajado, nos muestra cómo el autor argentino radicado en Madrid tiene cada vez más juventud a medida que le pasan los años.

‘Ñamérica’ es un texto sobre los hispanoamericanos, quienes viven en un continente nacido del trauma de la mal llamada ‘Conquista’. De este choque, saqueo y genocidio, quedamos con el trauma de la obediencia servil, por un lado, y de la dominación despótica, por el otro. La construcción de una identidad ciudadana a partir de la dicotomía del amo y el esclavo –de un lado, el blanco; del otro, el negro, indio, mestizo o mulato–. Así de simple y cruel fue el origen de nuestra historia. Así de primitiva sigue siendo con despiadada frecuencia.

Caparrós reflexiona en este libro, que es una suerte de versión más contemporánea de ‘Las venas abiertas de América Latina’, de Eduardo Galeano, sobre aquello que nos hace latinoamericanos, sudacas, pues. Durante 300 años la América hispana fue parte del mismo Estado. Hablamos la misma lengua, tenemos la misma religión. Nos hermanan la violencia, la cultura, las armas, las drogas, la desigualdad, la magia y la religión. Un coctelito explosivo que nos convierte en un continente particular, el de la Ñ, letra propia del español que compartimos 500 millones de hispanohablantes, de los cuales 45 millones son españoles; unos pocos más, africanos, y los demás, americanos.

Y, sin embargo, crecí leyendo novelas traducidas donde se destacaban palabras como ‘gilipollas’, ‘tío’ y ‘joder’, así esos términos fuesen válidos solo para el 6 por ciento de los potenciales lectores. Pero es que el español de España mucho ha querido ostentar la franquicia de la lengua como propia.

Dice el agudo Caparrós que, alguna vez, Jordi Soler le comentó que “de no ser por América Latina, España tendría la presencia y la relevancia cultural de Polonia, un país de cincuenta millones de habitantes con una lengua que nadie más habla ni entiende”. En el Instituto Cervantes los sudacas tenemos ínfima representación (continúa Caparrós). Así mismo, el Premio Cervantes alterna cada año entre ambos lados del Atlántico, como si un país de cuarenta y cinco millones de habitantes equivaliera a una región de más de cuatrocientos.

Sin embargo, nos recuerda el escritor, las canciones y películas que más circulan en el mundo son las latinoamericanas. De cada diez personas que hablan castellano, nueve viven en América Latina. Somos una veintena de naciones con sus propias palabras, expresiones, complejos y pasiones.

Ser latinoamericano es saber quién es el Chavo del Ocho, Cantinflas, Silvio Rodríguez, Violeta Parra y Frida Kahlo. Pueda ser que no nos destaquemos en muchas cosas, pero tenemos una riqueza cultural inigualable. ¿Será que alguna vez fuimos “nosotros mismos”? El idealismo de Galeano en suponer que antes de la Conquista “éramos felices” sigue conservando adeptos aun cuando hemos cambiado, el tiempo ha pasado, y parece una salida fácil, además de trasnochada, culpabilizar de nuestras desgracias al “Conquistador” tantos siglos después.

La influencia predominante de los Estados Unidos en nuestro imaginario de ‘vivir mejor’ está presente en la cultura y deja su marca en la música, la tele, los gustos y costumbres de nuestros países. Somos tantas cosas, de Borges a Rita Indiana, de Celia Cruz a Gardel, de J Balvin a Mercedes Sosa, del Chapulín Colorado a la ‘Roma’ de Alfonso Cuarón. Tanta riqueza en una región endiabladamente pobre y desigual. ¿Tendremos un futuro más allá de los populismos pendulares y la dominación de los más poderosos? Sobra decir que nadie tiene la respuesta. Y, sin embargo, qué viaje más bello nos ofrecen las 671 páginas de este libro que me leí en un solo día mientras navegaba por las vidas, ideas y relaciones de este pueblo alucinante donde tuvimos la buena y la mala suerte de haber nacido.

MELBA ESCOBAR
En Twitter: @melbaes

(Lea todas las columnas de Melba Escobar en EL TIEMPO aquí).

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