Secciones
Síguenos en:
¿Prohibido dialogar?

¿Prohibido dialogar?

Líderes que negociaron con guerrilla, ‘paras’ y hasta con Pablo Escobar no dialogan entre ellos.

02 de mayo 2021 , 12:00 a. m.

Una montaña de errores acumuló el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, en el malhadado propósito de plantear una reforma tributaria justo cuando la pandemia, que le había dado una tregua al país entre fines de enero y principios de marzo, desataba en abril una tercera ola más cruel y asesina que las dos anteriores. Sin comprender que la situación ameritaba una aproximación diferente, hizo lo mismo que todos los ministros de Hacienda desde que tengo memoria: preparar un proyecto de ley con todo tipo de alzas tarifarias para personas y empresas, en renta, en IVA y en otras categorías.

Viejo truco: los minhacienda sabían que el Congreso les iba a peluquear más de la mitad pero que, en lo que dejaba, quedaba plata suficiente para equilibrar las cuentas públicas. A este se le fue la mano, y al reguero de gasolina de un país harto de toques de queda y cuarentenas, con 3,5 millones de pobres más que antes de la pandemia, cansado de la corrupción y con una red opositora tan incendiaria como eficaz –liderada por el favorito para ganar la presidencia el año entrante–, Carrasquilla le echó un fósforo encendido.

El hueco fiscal es aterrador, por los enormes gastos extraordinarios debidos a la pandemia (red hospitalaria, testeos, protocolos, vacunas, subsidios a pequeñas empresas, mercados y cheques para los más pobres), sumados a la caída de los recaudos tributarios debido a la menor actividad económica. Pero quizás había que acudir a medidas excepcionales (lo dije en esta columna hace un año), otrora consideradas anatema: uso de las reservas internacionales, préstamo del Banco de la República a largo plazo e interés cero, y otras. Todo ello para cubrir lo gastado y financiar lo que falta: un subsidio mensual en efectivo para millones de familias afectadas.

Carrasquilla prefirió la receta de siempre y al Presidente, que el año pasado le había dicho no a una tributaria en pandemia, lo convenció, con el argumento –que no es menor– del peligro de un desbarajuste fiscal que le quite al país su grado de inversión, una calificación que los analistas internacionales le otorgan, y que abarata el crédito e impulsa la llegada de capitales que estimulan la actividad y el empleo. Sin ese grado de inversión, el dólar se va a disparar, los préstamos saldrán más caros, habrá más inflación, menos empleo y más pobreza, justo lo que Gustavo Petro necesita para ganar en 2022. Aun así, hacía falta un enfoque diferente del ministro.

Sin embargo, los errores de Carrasquilla no justifican la actitud de dirigentes como el expresidente César Gaviria –el otrora frío y analítico estadista que se volvió un cabeza-caliente, vociferante y amenazador– y el excandidato Germán Vargas. Negarse siquiera a discutir, rechazar la posibilidad de redactar de consenso una reforma diferente (sin impuestos a la clase media y concentrada en cobrarles a los que tienen, que es lo único posible hoy), proclamar a los cuatro vientos que no dialogan y que solo les sirve que todo se hunda es una actitud antidemocrática inaceptable que la historia habrá de cobrarles si al final Colombia es arrastrada a la misma deriva que se llevó por delante a Venezuela, produciendo más pobreza y más hambre que cualquier otro modelo económico.

¿En qué momento los líderes de este país, que en el pasado negociaron con el M-19, los ‘paras’, las Farc y hasta con Pablo Escobar, decidieron que no era posible conversar y buscar acuerdos entre ellos? En lo de Gaviria y Vargas hay mucho de vanidad, de viudez de poder, de rabia y de resentimiento contra ese muchachito Duque que les ganó la presidencia en 2018. Más allá –repito– de los errores de Carrasquilla en los que arrastró al Gobierno, ¿vale la pena mandar el país al carajo y servirle sus restos en bandeja a Gustavo Petro?

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.