Perdidos en el Amazonas

Perdidos en el Amazonas

Perder tanto Amazonas en medio del cambio climático es quedarse sin salvavidas en un naufragio.

24 de agosto 2019 , 11:49 p.m.

No hace falta ser un ambientalista radical para comprender las dimensiones de la tragedia planetaria que ocurre en el Amazonas, en su inmensa mayoría en territorio del Brasil. Las cifras de los expertos son elocuentes: 72.843 focos de incendio este año hasta mediados de agosto, que, sumados a los cerca de 9.000 de la semana pasada, tasan esa cantidad en un 84 % más que en el mismo período de 2018. Antes de la disparada de fuegos de este mes, a julio la deforestación del Amazonas había sido 278 % mayor que a la misma altura del año pasado, al sumar 2.254 kilómetros cuadrados. Si fuera posible frenar en seco este desastre, aun así, el bosque perdido tardaría unos 20 años en recuperarse.

No se trata de incendios espontáneos debidos a la sequía. Expertos en el clima han señalado que la temporada no ha sido ni más seca ni más ventosa que en otros años, y aun así ha habido muchísimo más fuego. En su gran mayoría, se trata de incendios provocados por madereros, ganaderos y agricultores que, estimulados por la política del presidente brasilero, Jair Bolsonaro, empeñado en alentar en vez de contener este tipo de explotación del Amazonas, aplican la estrategia de tumbar, secar y quemar para aprovechar la madera y ampliar las áreas de ganadería extensiva y de agricultura.

Con la arrogancia del ignorante que se cree iluminado, Bolsonaro ha culpado a las ONG del medio ambiente, a las que su gobierno les quitó la financiación. No es descartable que algunas estén llorando por cuenta del bolsillo, pero acusarlas, sin prueba alguna, de causar los incendios ubica a Bolsonaro en una franja que va de lo cínico a lo criminal, cuando él mismo tiene gran parte de la culpa.

“Nuestra casa arde, es una crisis internacional, nuestro oxígeno está ardiendo”, declaró el presidente francés, Emmanuel Macron, y propuso que el grave asunto fuera abordado en la cumbre del G7 (las grandes potencias del mundo) que arrancó en Biarritz (Francia) este fin de semana. Arropado en el nacionalismo (ese manido recurso que también usan Donald Trump y Nicolás Maduro), Bolsonaro ha acusado a Macron de colonialista, ¡como si ese fuera el debate!

Lo aprendimos en primaria: los árboles tienen la virtud de captar CO2 (gas carbónico) y liberar oxígeno. Y esa función se ha vuelto crítica en un planeta que, debido, entre otras causas, al aumento en la atmósfera del CO2 que producen los carros, las fábricas y los humanos, se ha venido calentando –como lo hemos visto este verano–, con la desastrosa consecuencia del cambio climático que amenaza al planeta entero.

El Amazonas, con su enorme concentración de árboles, es considerado el tanque de oxígeno de la Tierra. Algunos expertos aseguran que, por la deforestación, en un cuarto de siglo esa región ha perdido la mitad de su capacidad de procesar CO2. Para la humanidad, destruir así el Amazonas en medio del cambio climático es como quedarse sin salvavidas en la mitad de un naufragio.

Colombia tiene mucho que perder en medio de este desastre. Como efecto inmediato, los vientos están trayendo muchas de las partículas producto de las quemas hacia nuestra parte de la Amazonia. Pero, además, la pérdida de tanto bosque amazónico afecta el ciclo de evaporación, nubes y lluvias, que nutre nuestras fuentes hídricas. Todo eso, sumado a que en Colombia también avanza la deforestación –mucha de ella para sembrar coca, es bueno recordarlo–, agrava nuestros riesgos a niveles aterradores.

Al señor Bolsonaro urge decirle que lo que ocurre en el Amazonas brasilero, y que este mandatario desdeña de manera tan olímpica, no es asunto exclusivamente suyo: es una crisis planetaria. Hablar de ello con la debida alarma no es colonialismo ni intervencionismo. Es una responsabilidad ética como ha habido pocas en la historia.

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.