‘¡Exigimos mermelada!’

‘¡Exigimos mermelada!’

Que Duque resista: ni el presupuesto ni la democracia aguantan más esa repartija corrupta.

21 de agosto 2018 , 12:33 p.m.

Hizo bien el presidente Iván Duque en negarse, pese a la insistencia de sus copartidarios del Centro Democrático, a hacer un guiño por uno de los candidatos al cargo de contralor general. Querían sus correligionarios que el gesto señalara a José Félix Lafaurie, pero Duque se mantuvo en su postura de respetar la autonomía del Congreso en esta elección y evitó así que comenzara el intercambio de favores entre el Capitolio y la Casa de Nariño, con un ‘yo te elijo al contralor que quieras, y tú me das puestos y contratos’.

Al Presidente no le simpatizaba Lafaurie –representante del ala derecha del CD que intentó sabotear la aspiración de Duque el año pasado– y, en cambio, le cae bastante bien Felipe Córdoba, el casi seguro ganador. Pero, más allá de esa circunstancia, el Presidente parece decidido a arrancar su mandato sin negociar con las fuerzas políticas una repartija de burocracia y presupuesto como la que tanta corrupción desató en los años recientes.

Hace bien, aunque no la tiene fácil. Conversé con algunos congresistas y, salvo excepciones, noté en sus palabras un tono de decepción con Duque: “Este presidente es muy terco y no se deja ayudar”, le oí a uno. Llevo más de tres décadas siguiendo semana tras semana la actividad política, y sé lo que implican esas palabras. No es que el Presidente sea terco, sino que se niega a repartir cuotas en el Ejecutivo para conseguir apoyos en el Congreso. No es que no se deje ayudar, sino que no quiere entregar a los congresistas que así se lo demandan una tajada de la contratación.

Son muchos años marcados por una relación envenenada entre Gobierno y Congreso, y se ha multiplicado tanto la plata a la que un parlamentario puede acceder por la vía de conseguir fondos del presupuesto para contratos de los que el congresista puede derivar una buena comisión –tan grande que a veces el contrato no se ejecuta o se ejecuta a medias– que la mayoría de los políticos no serían capaces hoy de sobrevivir sin eso que conocemos como ‘mermelada’.

Como consecuencia de esa enormidad de dinero circulante procedente de los contratos, las campañas se han encarecido de manera aterradora, y quienes fueron elegidos este año para una curul en el Capitolio están hasta el cuello de deudas que esperan pagar con nuevas dosis de jalea. De modo que les cae como una patada donde sabemos que el Presidente les diga que no, que él ese juego no lo juega.
Pero si bien Duque tiene claro que no va a caer en esa trampa promotora de la corrupción, no ha dilucidado aún cómo va a operar la nueva relación entre su administración y los congresistas, a quienes en todo caso necesita para sacar adelante su ambiciosa agenda legislativa, que incluye una complicada ley tributaria, ajustes del desarrollo de los acuerdos de paz y una muy urgente reforma de la justicia.

En su discurso de posesión, el Presidente propuso un gran acuerdo nacional sobre esas materias, resultado de una negociación política –que no burocrática ni presupuestal– entre los partidos. En esa dirección apunta la reunión promovida por el expresidente Álvaro Uribe con sus colegas Andrés Pastrana y César Gaviria, que los mostró juntos y cordiales por primera vez en una década. El jueves, en un trino, Pastrana definió el encuentro como el inicio del “tránsito de la polarización hacia la reconciliación”.

Eso suena bien, pero mientras los exmandatarios ofrecían tan positiva imagen en el Hotel de la Ópera del centro de Bogotá, a una cuadra de allí, en el Capitolio, la mayoría de los congresistas miraban con desconfianza el encuentro. “Queremos ‘mermelada’ ”, pensaban muchos. “Exigimos ‘mermelada’ ”, comienzan a decir algunos. Duque tiene que resistir esos embates, porque ni el presupuesto ni la democracia aguantan más esa repartija corrupta.

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.