En la JEP tienen miedo

En la JEP tienen miedo

Un escrito de puño y letra de una funcionaria de la JEP dice: ‘Magistrados tienen miedo’.

03 de febrero 2019 , 12:05 a.m.

Pocas veces, en mis casi 40 años de periodismo, he visto más despiste frente a un asunto como esta semana con el alboroto en torno a la pérdida de una carta rogatoria del Ministerio de Justicia, a pedido de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), para que Estados Unidos enviara las pruebas que tiene contra alias Jesús Santrich, el líder de las Farc que aparece en un video en plena negociación de un cargamento de cocaína con enviados del sanguinario cartel de Sinaloa, meses después de la firma de los acuerdos de La Habana.

Empiezo por el final: la descomunal torpeza de los funcionarios del Minjusticia al enviar esa carta por correo, por medio de la muy poco eficaz entidad estatal 4-72, como lo demuestra la pérdida de la misiva por el camino. Para eso existen conductos regulares como las embajadas y el sistema de valijas diplomáticas. El error arranca antes: de entrada, el ministerio se ha debido negar al pedido de la JEP, pues –y este es el elemento clave que ha sido desconocido en estos días–, según el tratado firmado entre los dos países, en un proceso de extradición la justicia del país que es requerido para enviar a un extraditable no tiene por qué pedir las pruebas del proceso que la justicia del país requirente tiene contra el acusado.

Lo que el país requirente (en este caso, Estados Unidos) debe enviar es el ‘indictment’ o acta de acusación, donde aparecen enunciadas las pruebas. En el asunto Santrich –y sin estar obligados– agregaron dos testimonios contundentes sobre las reuniones de ese personaje con los de Sinaloa. Las demás pruebas, en detalle, como ocurre siempre en la justicia penal, se las reservan los fiscales para el juicio. El asunto es sencillo: si la justicia del país requerido (en este caso, Colombia, y la JEP de modo específico) tiene que evaluar las pruebas para ver si lo extradita, en la práctica lo que lleva a cabo es un juicio contra el extraditable para definir su culpabilidad, y esa nunca fue la idea del tratado. El juicio solo debe darse en el país requirente. Lo que el país requerido debe hacer es analizar si el pedido de extradición cumple con todas las formalidades (que no son pocas) para enviar al sujeto demandado.

En su omnipotencia, los señores de la JEP resolvieron que pueden cambiar los tratados internacionales, y por eso hicieron ese absurdo pedido de pruebas. Por cierto: la JEP tiene desde hace rato tanto el ‘indictment’ como los testimonios comprometedores. Pero además, reporteros, analistas y demás opinadores del tema olvidan que la prueba reina del caso la vimos millones de colombianos: el video de Santrich en plena negociación del cargamento de cocaína con los enviados de Sinaloa. ¿Qué más le hacía falta a la JEP para proceder en contra del señor Santrich, evidente violador de los acuerdos de La Habana al seguir delinquiendo muchos meses después de la firma de estos?

Lo ocurrido refuerza la idea que muchos tenemos sobre el sesgo izquierdoso que lleva a la JEP a mimar a los comandantes de las Farc. Pero hay algo más: las autoridades judiciales tienen en su poder un documento de puño y letra de una funcionaria de la JEP –cuyo nombre me reservo para no entorpecer las indagaciones– que contiene unas frases que ilustran y preocupan.

El documento, fechado el 13 de junio pasado y que conocí hace unos días, contiene anotaciones con análisis de la funcionaria sobre los procesos a los comandantes. A la derecha, abajo de la hoja, es posible leer dos líneas muy reveladoras. La primera: “Farc no quiere iniciar litigio agresivo con la JEP”. Y la segunda: “Magistrados tienen miedo”. Quien tiene miedo no puede impartir justicia, y menos extraditar a Santrich. Y hay magistrados de la JEP que tienen miedo. No lo digo yo: lo dice una de sus funcionarias.

Miedo en la JEP

Un escrito de puño y letra de una funcionaria de la Jep dice: “Magistrados tienen miedo".

Foto:

Archivo Particular

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com

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