Buenas y malas intenciones

Buenas y malas intenciones

Mientras unos protestan en paz y de manera legítima, otros quieren tumbar el Gobierno.

24 de noviembre 2019 , 01:12 a.m.

Empiezo por la noticia buena: habla bien de nuestra imperfecta democracia que cientos de miles de colombianos, la mayoría de ellos jóvenes, hayan escogido las marchas, memes, grafitis, cánticos y pancartas como mecanismo pacífico de protesta, en un país en el que, hasta hace pocos años, el principal recurso de la rebeldía eran los asaltos armados, las extorsiones y los secuestros.

Con las jornadas de esta semana quedan en evidencia mil y un motivos de descontento, que van desde la precariedad económica que sufren millones hasta la indignación que entre los animalistas despierta que –con cuotas limitadas y solo para pesca artesanal– aún haya captura de tiburones en nuestras costas, pasando por la corrupción de sectores de la clase política. Y muchos motivos más.

Hasta ahí, lo bueno. Lo malo no ha sido de poca monta. Un sector tan minoritario como altamente agresivo y violento, incluso criminal, aprovechó la movilización de más de 200.000 personas en las ciudades para dar un peligroso salto cualitativo a las protestas y convertirlas en un instrumento insurreccional, lo que apunta a debilitar e incluso tumbar el Gobierno, como si el objetivo del petrismo radical –protagónico en esto–, tras perder las presidenciales de 2018 y obtener pobrísimos resultados en las regionales de octubre, fuera el de conseguir, por la vía de un alzamiento popular, el poder que las urnas le han negado.

Ante esto está un presidente como Iván Duque, decente y bien intencionado, pero atrapado en una aterradora debilidad por su incapacidad de comunicar sus objetivos y ejecutorias, y por la pérdida de respaldo partidista en el Congreso. Lo del Congreso se debe a la valiente decisión del mandatario de no repartir billones de pesos en ‘mermelada’ corrupta a las mafias politiqueras, que odian por ello a Duque. Pero esa debilidad también tiene que ver con el profundo descontento del partido del Presidente, el Centro Democrático, donde algunos ven a Duque demasiado moderado y otros andan muy molestos porque esperaban despacharse en materia de puestos y contratos, y no han podido porque el Presidente no lo ha permitido.

En medio de semejante panorama, todo el mundo juega con candela: los partidos tradicionales y sus hijos de ‘la U’, Cambio Radical y el propio CD uribista, afectados por el síndrome de abstinencia debido a que no hay ‘mermelada’ corrupta repartida a cuatro manos; el petrismo, que le apuesta a la insurrección, no importa si para ello hay que incendiar estaciones de bus, edificios públicos, locales comerciales y el país entero; los medios, que por momentos alimentan la hoguera, sin prever que si los amigos de la insurrección alcanzan su objetivo y Colombia sigue los pasos de Venezuela, la libertad de prensa sería una de las primeras víctimas.

Y, claro, está la gente, miles y miles de jóvenes que marchan y protestan por válidas razones, pues nadie puede estar contento con el alto desempleo, ni con la persistencia de la violencia, ni con la corrupción ni con el deterioro del medio ambiente. Pero esa gente, esos jóvenes deben preguntarse qué hacer para mantener sus movilizaciones dentro de cauces pacíficos y para evitar convertirse en idiotas útiles del extremismo que no busca soluciones, sino tumbar el Gobierno para implantar un régimen en el que, como lo vemos en Cuba, esté prohibida la protesta pacífica.

Al bien intencionado Presidente –a veces tan corto en su liderazgo– y a los bien intencionados marchantes pacíficos que no obstante sus esfuerzos no han logrado evitar el vandalismo criminal de quienes caminan a su lado, urge recordarles que de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno. Y en ese infierno no habrá ni elecciones, ni libertad de prensa, ni derecho a la protesta ni opción alguna de progreso social.

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.