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Nuestro mayor desafío

Nuestro mayor desafío

La pobreza extrema debería recibir atención prioritaria -no solo del Gobierno, sino de la sociedad.

28 de julio 2021 , 08:00 p. m.

Con frecuencia olvidamos qué hay detrás de las estadísticas. Nos acostumbramos a ver las cifras, pero no a comprender qué significan en la vida real. Uno de esos datos es el del número de colombianos que viven en pobreza extrema: 7,5 millones, casi equivalente a la población total de Bogotá.

De todos los indicadores económicos y sociales, este es, sin lugar a dudas, el peor. Por lo tanto, debería recibir atención prioritaria - no solo del Gobierno, sino de la sociedad entera.

Para entender mejor la gravedad del asunto, veamos cómo viven las personas que pertenecen a ese grupo. Según el Dane, con la metodología NBI (necesidades básicas insatisfechas), quienes sufren dos o más de estas condiciones se hallan en la miseria: viviendas con piso de tierra, paredes de bahareque, sin sanitario ni acueducto, con más de tres personas por cuarto, hogares con niños en edad escolar que no asisten al colegio, y con alta dependencia económica –una persona con no más de dos años de educación primaria sostiene a otras tres–.

Es cierto que Colombia ha progresado en tiempos recientes, pero es muy lamentable que tantos ciudadanos a duras penas sobrevivan en tan inhumana situación.

La pandemia ha aumentado ese nivel, al caer de la pobreza a la miseria 2,8 millones de personas. Es decir, una realidad que ya era muy dura antes del covid-19 es ahora una gran tragedia. El mayor desafío que tiene el país en los años venideros es rescatar de ese infierno a tantas personas que, además, en muchos casos están sufriendo de hambre y desempleo.

En su estupendo libro titulado El fin de la pobreza, el economista Jeffrey Sachs afirma que son dos las principales herramientas para acabar la miseria: la tecnología (que es muy eficaz en materia de salud y educación) y la voluntad política.

El coronavirus ha acelerado exponencialmente la digitalización en muchos frentes, lo cual implica que ahora tenemos una mayor oportunidad de emplear –con más velocidad– la tecnología para fines sociales.

En cuanto a la voluntad política, la campaña presidencial que ya comenzó será el escenario propicio para debatir a fondo las ideas cuyo objetivo sea la erradicación de la pobreza absoluta. No con fórmulas populistas, sino con propuestas sólidas y profundas. La academia y los medios de comunicación deben contribuir a que estas discusiones se den con altura y buenos argumentos.

Es a primera vista asombroso que los políticos, salvo contadas excepciones, no le dediquen más tiempo y energía a esta emergencia humanitaria. Pero la cruel explicación es que la inmensa mayoría de quienes viven en la miseria no votan, y por lo tanto son invisibles para los que solo ofrecen soluciones que produzcan votos.

Invito a los expertos en la lucha contra la indigencia a que analicen con rigor académico las propuestas de los candidatos en este tema, y a los medios de comunicación, a divulgar esas reflexiones. Para que podamos escoger la mejor alternativa de alivio a la injusta carga que 7,5 millones de colombianos soportan hoy en día.

MAURICIO RODRÍGUEZ MÚNERA
Profesor de Liderazgo-Universidad Externado

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