Tres asuntos

Tres asuntos

Se habla mucho de universidades de garaje. Así mismo se puede hablar de religiones de garaje.

20 de abril 2020 , 06:41 p.m.

La Primera Guerra Mundial (también llamada la Gran Guerra), así como la Segunda, no fueron en realidad mundiales. La Primera fue básicamente europea y la Segunda, si bien se involucraron otros países, tampoco fue mundial, aunque en Colombia, en Fusagasugá, mediante la Ley 39 de 1944, “se decretó la concentración de extranjeros sospechosos de colaborar con los países enemigos de Estados Unidos”. Esta concentración se llevó a cabo en el hotel Sabaneta en Fusagasugá, Cundinamarca, y posteriormente fue conocido como el ‘campo de concentración de Sabaneta’. Entre familias alemanas y japonesas, fueron más de 100 personas las que estuvieron cautivas en Sabaneta. Desde la tierra de Lucho Herrera, Colombia participó en la guerra, por presión de los Estados Unidos, como ocurre hoy, cuando Colombia no desaprueba las medidas de Trump contra la OMS.

La guerra que estamos viviendo hoy contra el coronavirus, el enemigo invisible, es la primera guerra verdaderamente mundial. Ya sé que muchos lo han dicho, pero no puedo dejar de traerlo a cuento en este contexto. Con excepción, por ahora, de algunos países de África, el planeta entero se ha visto afectado. Mientras el presidente Duque se encomienda a la Virgen de Chiquinquirá, que, curiosamente, no solo es la patrona de Chiquinquirá sino del estado Zulia, en Venezuela, y de la ciudad de Caraz, en Perú. Y aquí toco un tema muy susceptible para los colombianos: la religión.

Ha sido vergonzoso ver cómo las diversas religiones cristianas, que abundan y crecen en el país, de la mano del CD (cristiano democrático), expertas en sanaciones y milagros, se han dedicado a pedir diezmos vía internet (dan su número de cuenta) en lugar de rogarle a su Dios que acabe con la pandemia. ¿Por qué, si él todo lo puede –lo que nos han enseñado–, no puede con ella? ¿Será que sencillamente ese Dios no existe y solo sirve para enriquecer las arcas de dichas instituciones religiosas?

Se habla mucho de universidades de garaje. Así mismo se puede hablar de religiones de garaje. Sin embargo, estas pasan rápidamente a ser gigantescos parqueaderos que hoy –vacíos– siguen recibiendo ingresos que ni reportan y por los cuales no pagan impuestos. Es el gana gana perfecto.

Nota: Seguiremos en el sinfinamiento en que se convirtió el confinamiento.

Mauricio Pombo

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