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Sorprendido y asombrado

Sorprendido y asombrado

La impunidad ya no nos pasma, pues nos hemos acostumbrado a ella.

22 de marzo 2021 , 11:49 p. m.

José Manuel Marroquín o José Eusebio Caro, no sé a cuál de nuestros versificadores políticos de antaño se le adjudica la anécdota siguiente. Para el caso llamémoslo Manuel Eusebio Caro Marroquín. No puedo dejar de mencionar a Rafael Uribe Uribe, de lejos más serio, quien escribió un ‘Diccionario de galicismos, barbarismos y otras incorrecciones comunes en el castellano’. Y agrego a Guillermo León Valencia, pésimo poeta y peor presidente, hijo a su vez de poeta y también aspirante a la presidencia.

Recientemente, otro ‘poeta’ congresista: Roy Barreras. Pero, volviendo al tema, se dice que Manuel Eusebio fue encontrado por su mujer en el cuarto de la empleada de servicio. Se cuenta que ella lo interpeló diciendo: “Manuel E., estoy sorprendida”. A lo que el poeta respondió: “No, tú estás asombrada, el sorprendido soy yo”.

De esas argucias poéticas de los otrora poderosos, aterrizamos en el yo lo querí.

Algo así me está pasando con la edición dominical de este diario, me asombra, pues lo sorprendo cada vez más de derecha. Lo que no me sorprende de la señora Rueda, a quien conozco desde la adolescencia, novia de un compañero de mi curso, bastante anárquico, pero de quien, con su largo paso por ‘El Siglo’, nos podemos explicar su posición ideológica. En cambio, sí me asombra de Mauricio Vargas, alumno mío del colegio Refous, quien ha dado un vuelco sorprendente en su visión del mundo. Legítimo, claro está, pero sorprendente.

Pasando a otra esfera, el mundo sorprendió a Colombia con la verificación de los 6.402 muertos conocidos eufemísticamente como ‘falsos positivos’. Cifra que no asombra, pero sí aterroriza. La impunidad ya no nos pasma, pues nos hemos acostumbrado a ella.

La corrupción ha llegado a niveles tales que cada vez más y más son sorprendidos en ella.

La sorpresa también es un regalo, y la sor presa, una monja en cautiverio. Termino con la siguiente y sorpresiva reflexión de Tatiana Nevo: “¿Se han puesto a pensar que cuando piden medio pollo están compartiendo la otra mitad con un desconocido? Tal vez nunca se conozcan, pero están comiendo el mismo pollo”.

Agrego: sería injusto no reconocer que en EL TIEMPO se publican columnas de muy diversas tendencias ideológicas.

MAURICIO POMBO

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