Peligro en las vías

Peligro en las vías

Los andenes de Bogotá son radiografía de infraestructura vial del país: chambonada tras chambonada.

01 de julio 2019 , 09:57 p.m.

En Bogotá, los andenes son aterradoramente peligrosos. Y no solo por las bicicletas, las motos y los ladrones, que también lo son. No, son desiguales, mal construidos y llenos de riesgos para quien no esté atento al caminar. No se puede llevar un bebé con tranquilidad porque la mayor parte del camino hay que alzar el coche para sortear los miles de inconvenientes que nos asaltan.

Los andenes de Bogotá son como una radiografía de la infraestructura vial del país: chambonada tras chambonada. Tal vez, lo único aceptable son las huellas de perros y gatos que durante su construcción dejaron como estrellas en el teatro Kodak (hoy Dolby) de Hollywood, como providencias en el firmamento del pavimento.

Las aceras de por acá son fiel sinónimo o metáfora de nuestra realidad política: resquebrajadas, ondulantes, impredecibles y, repito, peligrosas. Un país en el que se utiliza a los niños y la familia para ganar votos, en el que se estigmatizan indios –Cabal y Palomamente–, afrodescendientes y miembros de la comunidad LGTBI, es un país chueco e inviable, como los andenes de la capital y las carreteras de Colombia.

Los niños están siendo abusados por el Centro Democrático. Y ¿por qué lo digo? Porque son utilizados para hacer política en un país de ignorantes. Esgrimen argumentos como la familia y los peligros de la homosexualización para inundar de miedos a este pueblo ignaro y creyente, pero nunca se les oye hablar de la pedofilia en las sacristías, ni de los niños que mueren de hambre, y mucho menos de que es dentro de las familias –que tanto defienden– donde ocurren la mayoría de abusos sexuales.

La política es dinámica y dialéctica; de trabajar, trabajar y trabajar pasamos a ocultar, ocultar y ocultar. De acuerdo, no es nada nuevo, los votos se consiguen prometiendo y mintiendo, pero en esto último estamos llegando a extremos, con Trump y Uribe (Duque está aprendiendo) como adalides.

La gente se indigna más frente a un serio director técnico de fútbol que pierde un partido que ante los políticos que la roban día a día. Estos últimos no son peatones, ni de noche ni de día, no saben lo que es caminar por un andén. Viven seguros entre sus carros blindados.

En épocas de fuertes vientos y lluvias, las calles, las carreteras y los andenes son más peligrosos.

MAURICIO POMBO

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