Pandemia y radio

Pandemia y radio

He dedicado mucho tiempo a oír radio. Un medio que a veces acompaña y otras tantas empaña.

01 de junio 2020 , 07:38 p.m.

En estos días de pandémicas angustias y endémicos temores he dedicado mucho tiempo a oír radio. Y digo oír, y no escuchar, porque uno no siempre está atento, dado que es mucha la basura y el ruido que contiene. A veces acompaña y otras tantas empaña. Es, sin lugar a dudas, un medio de enormes alcances en Colombia –y no digo de nuestro país, porque muchas veces no es tan nuestro, o mejor: pocas veces lo es–.

Comienzo por opinar sobre 'La W'. Si bien me irritan la liviandad y su adolescente relación con la belleza femenina y otras cuantas frivolidades, debo reconocer que es un tipo bien informado y que sus denuncias en muchos casos han sido afortunadas. No sin agregar, lo que es evidente, que tiene un excelente manejo de su voz. No sobra decir que muchas veces, en lugar de informar, Julito se dedica a infomercializar.

En cuanto al ‘sabio’ doctor Casas, dudo de su sabiduría y cuestiono su supuesto humor cachaco, así como critico sus infortunados lamparazos y sus impuestos cachaquismos que, de tanto repetirlos, se vuelven agotadores. Debería salir a la calle y renovarlos, pues ya nadie habla de tal manera. Y en referencia a Juan Pablo Calvás, mi vecino de página, le sugeriría que le bajara a su tono chistosito, no solo porque le resta seriedad sino credibilidad a su mensaje. Me gustan el rigor y la seriedad de Yamit Palacio y el sentido crítico de Félix. De resto, me parece que el equipo femenino está compuesto por un grupo sólido y destacable. Tanto las corresponsales en el extranjero como el personal de apoyo.

Por la tarde, a eso de la cuatro, no me soporto al señor Montoya y hago el cambio a 'Blue Radio', que, si bien comienza desastrosamente con el padre Linero pontificando, luego se deja oír con algo de humor. Infortunadamente, tiende a ser repetitivo, sobre todo por los reiterados ‘chistes’ de su director.

De noche oigo 'Hora 20'. Suele ser un buen programa, a pesar de las continuas intervenciones (en realidad interrupciones) de su directora, que más que entrevistadora quiere ser opinadora, lo que no le hace bien al género.

No puedo terminar sin comentar que me importa un carajo qué se pregunta María Isabel, ni me interesa saber por qué está mamado Felipe Zuleta. Eso es todo por hoy, siguen otros columnistas.

Mauricio Pombo

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