Pandemia...

Pandemia...

La pandemia solo les sirve a Duque y a su patrón, quien ha descansado de los cargos que le imputan.

15 de junio 2020 , 10:29 p.m.

El distanciamiento social SIEMPRE ha existido en Colombia, lo de ahora es distanciamiento físico, y ha sido uno más de los factores que inciden en la inequidad. En cuanto al tapabocas, se trata de un silenciador que viene siendo cotidianidad desde hace un buen tiempo; entre otras, gracias a AUV, pero su historia es mucho más larga.

O sea, nada nuevo en tiempos de Uribevirus. Sin embargo, y fuera de sarcasmos o ironías, es evidente que lo que estamos viviendo es en extremo difícil y lo que viene puede ser peor. Escribí puede. No, definitivamente va a ser peor.

Gracias a la pandemia, el joven Duque ha podido pasar de agache, y las pocas críticas se dirigen, no inmerecidamente, contra su vicepresidenta. Pero, por lo demás, el virus por ahora real es el corona, y pinta gravísimo.

Son miles, si no millones, quienes perderán sus empleos y negocios. Ya la cifra es alta. Y, simultáneamente, deforestan la Amazonia y siguen asesinando líderes sociales. No podía ser peor, insisto: el coronavirus y el Uribevirus unidos en una catástrofe nacional. Y lo es aún más si quienes ostentan el poder confían en la Virgen de Chiquinquirá (Duque) o la de Fátima (‘Vice’). ¡Por favor! ¿Estamos en esas manos?

No puedo dejar de mencionar la impunidad, que ya era endémica antes de la pandemia, pero que ahora, gracias a esta última, encuentra una justificación a su inoperancia. En lo poco que opera, apresan a los policías que destaparon los nexos de Duque y la ‘Ñeñepolítica’ y liberan a Marcos Figueroa, socio del narco ‘Ñeñe’ Hernández. Infortunadamente, la Fiscalía, que ya era una vergüenza antes, ha llegado a niveles grotescos de burla de la justicia. Ha sido bien llamada una fiscalía de bolsillo.

En cuanto al Congreso, la otra rama del poder, su inutilidad, desidia y corrupción son a todas luces evidentes. En cuanto al Ejército, pues nada, los recientes hechos revelados han puesto en evidencia la oscuridad que reina en su interior. Las iglesias todas, tanto la católica como las cristianas, han visto diezmadas sus economías, pues han perdido los diezmos (redundancia necesaria).

Para mí está claro que la pandemia solo les sirve a Duque y a su patrón, quien ha descansado algunos días de los cargos que se le imputan. Bienvenidos los insultos que me llegarán desde la bodeguita.

MAURICIO POMBO

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