Los impostores

Los impostores

Se trata de dos personajes autoritarios, mesiánicos, ensimismados, ególatras y populistas.

05 de junio 2018 , 12:04 a.m.

La impostura, según el diccionario, es el engaño con apariencia de verdad. Y hablando de imposturas e impostores, no nos llamemos a engaños. Las próximas elecciones son entre Petro y Uribe. Discúlpeme, candidato Duque, pero ni usted, ni el obdúlico filósofo, ni la letrada señora Cabal de Lafaurie le aportan votos. Discúlpeme, repito: estamos eligiendo entre Uribe y Petro.

Y entre los dos no me gusta ninguno. Por las mismas razones: se trata de dos personajes autoritarios, mesiánicos, ensimismados, ególatras y populistas. En cuanto a la egolatría y la impostura, cito una vez más a Javier Cercas: “Se caracterizan por la fe ciega y sin motivo en la propia grandeza, por la necesidad compulsiva de admiración y por la falta de empatía. El narcisista posee un sentido exagerado de la propia importancia, practica el autobombo sin pudor, a todas horas y con cualquier excusa y, haya hecho lo que haya hecho, espera ser reconocido como un individuo superior, admirado sin resquicios y tratado con unción”.

En Petro todo es impostado. Su forma de hablar, su reemplazo de las des por las tes, su exagerada acentuación de les eses, su mesiánica mirada a lontananza. Lo único no impostado es su arrogancia.

Y, en cuanto a Uribe, yo diría que todo: su disfraz de campesino antioqueño y de hombre público honesto (él resalta esta cualidad), su falsa aversión contra la politiquería y la corrupción, su cercanía con el pueblo y muchas falacias y falsedades más.

El único argumento que se me ocurre en favor de Petro es que su poder no sería omnímodo, pues no cuenta con bancada suficiente y, probablemente, tampoco con la Rama Judicial a su favor. Lo que, si bien es una ventaja frente al poder casi absoluto que tendría el que dijo Uribe, no lo hace un buen candidato.

A favor de Duque infortunadamente no se me ocurre nada, y en su contra mucho: los brumosos personajes ya citados que lo rodean, José Obdulio, la ‘catedrática’ Cabal, la ‘purasangre’ Valencia, el cavernario Ordóñez, la retrógrada Morales y el nostálgico de poder hoy senador Uribe.

Difícil, en mi caso, votar por cualquiera de los dos. Muy difícil. Seguramente terminaré haciéndolo por el menos peor. Pero, todavía no sé cuál es. O en blanco. Ya veré.

MAURICIO POMBO

Columnistas

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