¿Héroes o villanos?

¿Héroes o villanos?

He propuesto crear un Museo de la Infamia con las estatuas derribables.

21 de septiembre 2020 , 10:09 p. m.

Hay palabras que se van poniendo de moda por épocas. En estos tiempos de confinamiento, el vocablo ‘vándalo’ se apropió de nuestra cotidianidad. Vándalos en la policía con sus chaquetas al revés, vándalos los civiles que destruyen los CAI y transmilenios y recientemente algunos sectores califican de vándalos a los indígenas que desmontaron al señor Sebastián Moyano y Cabrera, alias Belalcázar, de su empotramiento en tierra para ellos sagrada.

De este señor cuenta don Juan de Castellanos que, habiendo matado un mulo en el año 1507, huyó de España hacia las Indias Occidentales por miedo al consiguiente castigo. Delito menor comparado a los que llegó a cometer por estos lares. Entre los incontables contra los nativos, fue enjuiciado en España por la ejecución de Jorge Robledo y hallado culpable y condenado a muerte por este asesinato, por malos tratos cometidos contra los indígenas y por participar en las luchas acaecidas entre los conquistadores. ¿Un gran señor?

A raíz de este episodio, que genera aplausos y denuestos, escribe la siguiente reflexión Juan David Giraldo: “Con lo de la estatua estaba recordando que una historiadora me contó que, a lo largo del siglo XIX, después de la independencia, la muralla de Cartagena se caía a pedazos o era devorada por la maleza sin que la gente hiciera mayor cosa por salvarla. Para los cartageneros era el recuerdo de un régimen cruel y sangriento que los había sitiado. No veían belleza alguna en esas piedras”.

Interesante y complejo punto. No es fácil, por todas las implicaciones intrínsecas (perdonen el pleonasmo), tomar una posición definitiva: preservar o derribar. Yo he propuesto crear un Museo de la Infamia con las estatuas derribables por la ignominia que representan. Sería una manera de lograr ambos motivos: se preserva la historia y se condena la ignominia.

Se me ocurre ahora hacer dicho museo en Cartagena, gracias a la reflexión de Giraldo, y de tal manera condenamos, por un lado, y salvamos, por el otro.

Para terminar, es interesante conocer el origen de la palabra ‘vándalo’. Proviene de un pueblo germánico que durante el primer siglo de nuestra era arrasó desde el Báltico pasando por Francia y cruzando España llegaron a África. Héroes para muchos, villanos para otros. Cualquier parecido con la actualidad puede ser coincidencia.

MAURICIO POMBO

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