Gramática crítica

Gramática crítica

El verbo uribista no varía en tiempo, ni en modo, ni en voz, es un verbo de piedra.

21 de octubre 2019 , 07:20 p.m.

Soy una consonante disonante entre vocales de agudas y graves críticas. Esdrujuleo matones obdúlicos y cabálicos y silabeo Uribe con signos de interrogación, por sus verborrágicas exclamaciones. Ese singular, poco plural y circunflejo sujeto sin ninguna diéresis y, menos aún sindéresis.

Me tildan por mi acento en algunos lugares, cuando tilde y acento son dos cosas distintas, como lo son mandar o gobernar. El verbo uribista no varía en tiempo (es siempre el mismo), ni en modo (ídem) ni en voz, es un verbo de piedra.

A veces no participio porque soy muy subjuntivo y no me da el verbo para adjetivar mis conjunciones (trad.: a veces no participo porque soy muy subjetivo y me quedo sin palabras al explicar mis confusiones). Me adverbia lo que ocurre en el país, sobre todo el participio presente. Y, más aún, el futuro compuesto del CD. El pretérito nunca fue perfecto, pero era mejor que el complemento directo (CD). De un pasado compuesto vamos al condicional de Uribe. Me quedo con el imperfecto anterior. Los sujetos en el poder articulan verbosidades y preposicionan sufijos. La justicia en puntos
suspensivos y todo lo demás a punto de coma. La lingüística obdúlica y la fonética cabalística son la doble negación típica del español.

De un pasado compuesto vamos al condicional de Uribe. Me quedo con el imperfecto anterior. Los sujetos en el poder articulan verbosidades y preposicionan sufijos

Uribe no es un pluscuamperfecto, es un pasado imperfecto sin articulaciones.

Falsas noticias y falsos positivos son la gramática del uribismo. Qué mamera la adjetivadera política, cuando se podría sustantivar, o al menos verbalizar.

En nuestra política hay prefijos, y esos los determina Álvaro; tildes diacríticas, aquellas que provengan de la oposición; llena de virgulillas amañadas y ñoños, apóstrofos y cedillas que predicen un futuro imperfecto para el sujeto, pero sigue predicando.

En fin, me siguen conjuncionando los firuletes del Gobierno. No sabe uno dónde los van a poner. A veces aquí y otras acullá.

Para terminar este gramatical juego crítico, traigo a consideración varias palabras del español que desconocemos y son de gran utilidad, tomadas algunas del blog de Alfred López. Huélliga (se trata de aquella huella que queda en la arena, tierra, nieve o cemento); acúfono (la percepción de ruido en los oídos o en la cabeza sin que exista una fuente exterior de sonido). Tengo más, pero por falta de espacio no les puedo dar el significado. Sugiero acudir al diccionario o a Google: pareidolia, uxoricidio, filandón, rebaba y cascarria.

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