Dr. Jekylls y Mr. Hydes

Dr. Jekylls y Mr. Hydes

No es Polombia, es Esquizolombia: nadie es quien es, o cada uno es muchos otros.

13 de enero 2020 , 07:00 p.m.

Vivimos en un país entrecomillado. Ya lo normal es que todos en Colombia tengan seudónimos, sobrenombres, apodos, alias y, una curiosa alternativa por el lado de la legalidad, el ‘a título personal’. O sea, yo como yo, en un caso, pero oficialmente otra cosa. No es Polombia, el apodo que le puso el Presidente (¿en ejercicio?) a nuestro país, es Esquizolombia: nadie es quien es, o cada uno es muchos otros.

Son alguien para ciertos efectos y otra persona para otros. En la obra de Robert Louis Stevenson Dr. Jekyll y Mr. Hyde, donde Jekyll es un científico que crea una poción o bebida que tiene la capacidad de separar la parte más humana del lado más maléfico de una persona. Cuando Jekyll bebe esta mezcla se convierte en Edward Hyde, un criminal capaz de cualquier atrocidad. En Colombia hay cientos de miles de ellos.

Son alguien para ciertos efectos y otra persona para otros. Un país evidentemente esquizofrénico; un país lleno de Dr. Jekylls y Mr. Hydes; un país atestado de seudónimos (de izquierda y de derecha), de homónimos (repartidos por todas las cárceles del país), de anónimos que amenazan de muerte, a nombre de desconocidos, a unos y a otros.

Y más apodos. En el último libro, que es su diario, Lo que fue presente, de Héctor Abad, leo lo siguiente:

“Me cuentan la echada de los benedictinos del candidato Uribe. Cuando mi hermana Maryluz ganó el reinado, Álvaro Uribe se enfureció, se paró encima de un pupitre y empezó a arengar a los estudiantes: ‘¡Se vendieron los padres benedictinos!’. El padre Cesáreo, sin dudarlo un instante, lo echó del colegio: ‘Pa’ afuera inmediatamente, se larga!’. Me cuentan de un hermano de él, Pecas, que se murió el año pasado; a otro le dicen Barrabás o Carepapa–. Todos son muy locos, dicen. Cuando había guerra de terrones en el colegio, Pecas (los doce apóstoles también pecan, agrego yo), solo, era capaz de ganar contra tres salones juntos. Son energúmenos de vena brotada en la frente, tipos furiosos, locos como caballos de paso fino”.

En cuanto al tema del día dice, jocosa y acertadamente, Catalina Maldonado: el Gobierno se comprometió a escucharnos y cumplió. Acabo de oír, sintiendo una enorme vergüenza ajena, al ministro de Defensa y al comandante del Ejército ‘referirse’ al tema de las chuzadas. Nada de nada, desconocían todo.

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