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De allá para acá

De allá para acá

Siempre ha sido y será interesante ver con los ojos de un extranjero nuestra realidad.

26 de julio 2021 , 08:30 p. m.

Por allá en el año 1868, el geólogo alemán Alphons Stübel hizo un viaje por Colombia. Estudió química y mineralogía en la Universidad de Leipzig. Con Wilhelm Reiss, llevó a cabo la investigación geológica y vulcanológica en los Andes (Colombia y Ecuador), entre 1868 y 1874. Siempre ha sido y será interesante ver con los ojos de un extranjero nuestra realidad. Más aún cuando se trata de un lejano pasado que no vivimos. Aquí, unos apartes de sus cartas. Quien quiera leerlas todas, ir a: https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/2060/2129

“La chicha, una bebida de maíz supremamente embriagante, la toma la gente en cantidades colosales. El indígena que cargaba nuestros barómetros se tomó en cuatro semanas ocho táleros de su sueldo, a pesar de que, en cada comida y tres a cuatro veces a lo largo del día, le ofrecíamos a discreción. El producto es tan barato que por un franco se obtienen por lo menos cuatro botellas. Los alimentos son extremadamente baratos. Con frecuencia hemos pagado por un desayuno para nosotros tres, para los tres peones y el alimento de seis a ocho mulas, no más de dos francos. Pero en otros sitios, la gente trata de subir los precios de la manera más descarada”.

“La sabana de Bogotá, con sus descensos en dirección norte y occidente, la hemos recorrido de tal manera que conocemos su conformación geológica, al menos en forma general. Más no se puede obtener en un país tan incivilizado, si no se quiere gastar toda la vida en ello. Todavía nos faltan, para completar el cuadro, las estribaciones orientales de la colosal altiplanicie, pues la parte sur la recorreremos al proseguir nuestro viaje a Quito. Detrás de las montañas en las que se elevan las casas de Bogotá, se extienden, a solo tres días de camino, llanuras inabarcables con la vista y apenas pobladas –un mar petrificado–, las que riega el Orinoco con sus innumerables afluentes”.

“Los habitantes de Santa Marta son una mezcla de negros, blancos e indígenas; en una palabra, chusma de una increíble pereza. Todo servicio tiene que ser pagado muy caro, porque a la gente le cuesta un gran esfuerzo hacer cualquier cosa”.

Hay de todo. Agudeza algunas veces, racismo descarado y mucha información interesante para entender nuestro pasado. Recomiendo los siguientes viajeros: Brown, Hamilton, Cochrane, Mollien, Roulin, Boussingault, Duane y Rensseelaer, que llegaron a Colombia en las décadas de 1820 y 1830.

MAURICIO POMBO

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