Cuatro colores

Cuatro colores

Se habla ahora de economías verdes, azules y naranjas.

06 de mayo 2019 , 07:10 p.m.

La terminología económica ha introducido una gran cantidad de conceptos (o vaguedades) en los últimos tiempos dentro de su, a veces, oscuro universo. Algunos de ellos tales como innovación, emprendimiento, resiliencia, empoderamiento. La lista es larga. Pero verdaderamente innovadora me parece la nueva tendencia pictórica de colorear partes de sus objetos de estudio. Se habla ahora de economías verdes, azules y naranjas (recomiendo la lectura del último número de la revista Dinero).

La economía azul en realidad es verde, es “la economía que reconoce la importancia de los mares y los océanos como motores de la economía por su gran potencial para la innovación y el crecimiento”, según definición de la Unión Europea. Por su parte, la organización ecologista internacional WWF consideraba que “se da al término un significado amplio –la actividad económica del sector marítimo– y otro más restringido –el uso del mar y sus recursos para un desarrollo económico sostenible y rentable–”.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) define la economía verde como aquella que da lugar al mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reducen significativamente los riesgos medioambientales y la escasez ecológica.

La economía creativa o industria creativa es el sector de la economía que involucra la generación de ideas y conocimiento (naranja). El concepto abarca esencialmente la industria (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad cultural, gastronomía) y la economía del conocimiento (educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología, industria aeroespacial).

Ahora bien, me impactó la infografía en la revista citada, titulada ‘El impuesto rosado’ (un color más). En ella se muestra con cifras cómo la inequidad entre hombres y mujeres sobrepasa el ámbito laboral y toca la esfera del consumo, “donde ellas suelen pagar más que ellos por productos idénticos, pero cuya diferencia está en el color. Todo lo rosado es más caro”. Si bien hubo algunas torcidas explicaciones para dicho fenómeno, hoy son perfectamente insustentables. Hay varios ejemplos, de los cuales cito algunos: un jean de la misma marca cuesta 344.900 pesos para ella y 304.900 para él. Las mujeres pagan 13 % más por productos de aseo personal, 8 % más por ropa para adultos y 4 % más por ropa para niñas. La lista es larga.

Sal de la rutina

Más de Mauricio Pombo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.