Consulta y claves

Consulta y claves

Ya con los resultados de la consulta en la mano, me queda un sabor agridulce.

28 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

No conozco, ahora que empiezo a escribir en la mañana del domingo, el resultado de la consulta anticorrupción, pero no soy muy optimista. Uribe siempre se sale con la suya. Todo lo suyo es oscuro, turbio y, en muchas ocasiones, mentiroso.

Paso a un tema más ligero mientras llegan los resultados. Y se trata de la epidemia de claves o contraseñas que nos invadió de un tiempo para acá y es día tras día. Son tantas y tan complicadas que definitivamente hay que tenerlas anotadas por ahí en un papel. Un problema extra es que solo sirven un tiempo y luego, bien sea el banco o Facebook o los pagos en línea y tantas más, nos piden que las cambiemos por razones de seguridad. Otro papel.

Para entrar a mi cuenta de banco y pagar, por ejemplo los servicios, debo utilizar por lo menos cinco claves, que, además, son cambiantes. Una vez me pregunta en qué barrio viví mi infancia, la siguiente vez cuántos amigos tengo o el barrio del colegio donde estudié.

Obtener 11 millones 700 mil votos con toda esa gavilla en contra es un resultado excepcional.

Trabajar a distancia es una bendición que agradezco. Pero para ello debo acceder a un escritorio remoto. Y ahí viene el lío de las claves. Para lograrlo, comienzo con dos claves, nombre de usuario (sencillo) y una larguísima con signos $#%, mayúsculas y números (complicadísima), luego otra para acceder a los textos y una más para corroborar que acepto las condiciones del acceso. Nos tienen clavados con tanta clave. Muchas veces, confieso, debo marcar el botón de ‘olvidé mi contraseña’. Y dele, una vez más, a aprenderse la nueva.

Ya con los resultados de la consulta en la mano, me queda un sabor agridulce. Agrio, por no haber llegado al umbral; y dulce por la gigantesca votación. Como dice Mario Serrato Valdés: “Obtener 11 millones 700 mil votos sin plata, sin transporte de votantes, sin tamal, con Uribe en contra, con las mafias de la corrupción y los pastores cristianos en contra, con los contratistas malandrines en contra, con los homosexuales de clóset en contra, con los periodistas de ultraderecha en contra, con los sicarios, traquetos, caballistas, hampones perfumados y malolientes en contra y, sobre todo, con los políticos corruptos en contra, repito, obtener 11 millones 700 mil votos con toda esa gavilla en contra es un resultado excepcional”.

La región Caribe, víctima grave de la corrupción, no salió a votar. Lamentable. Allá, por razones a veces obvias, a los políticos no les interesa el tema.

MAURICIO POMBO

Columnistas

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