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Infomerciales

Infomerciales

Cada día son más en televisión y cada vez me interesan menos. En realidad, son mera publicidad.

08 de febrero 2021 , 09:25 p. m.

Estoy mamado de los infomerciales que pasan por televisión, cada día son más y cada vez me interesan menos. Yo pago por ver series o películas y no para que me informen pendejadas que no me interesan. Pero la tendencia es a aumentarlos.

Los infomerciales, también conocidos como teletienda o programación pagada, son comerciales televisivos que pueden tener una duración igual a la de un típico programa de televisión de media hora de nuevas tecnologías.

La palabreja está formada, como es evidente, por ‘información’ y ‘comercial’. Me parece que sobra la primera. En realidad, se trata de mera publicidad. Muchas veces son presentados como talk shows y la teleaudiencia suele recibir poca o nula información del hecho de que el programa es en realidad un comercial. Como suele suceder con la propaganda política pagada.

Los infomerciales empezaron a proliferar en Estados Unidos a mediados de los años 80, cuando la Comisión Federal de Comunicaciones eliminó las regulaciones del contenido comercial de la televisión establecidas en las décadas de 1950 y 1960. El desarrollo inicial del infomercial puede ser atribuido en buena medida a los socios Edward Valenti y Barry Beecher, quienes desarrollaron el formato para vender el cuchillo Ginsu.

Algunos televangelistas como Robert Tilton y Peter Popoff compran tiempo en antena de agentes de infomerciales que representan a estaciones de TV de alrededor de los EE. UU. y varias cadenas de cable a las que no les molesta la idea de tener programas religiosos en su parrilla.

Los programas televisados del presidente Duque, que, además, son su único programa, son comerciales que buscan ocultar su escasa capacidad de gobernar. Además de inútiles, pues suelen versar sobre obviedades en torno al covid-19, son presupuestalmente carísimos.

La revista Semana ya es un infomercial de carácter político partidista, lo que no ha pasado en este medio para el que escribo, que mantiene opiniones de diferentes sesgos. Y lo digo porque en él sigo encontrando todo tipo de opiniones de uno y otro lado. Si bien es cierto que la página derecha de opiniones de los domingos está desbalanceada.

Además, aprovecho para agregar que a Duque no le conviene hablar, por obvias razones. Cada silencio le ahorra una embarrada. Sus deslices no son buenos comerciales para su imagen y, por cierto, poco informan.

Mauricio Pombo

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