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Listas aterradoras

Listas aterradoras

Las masacres, que se repiten, solo demuestran que no hay luz al final del túnel.

Buenaventura, en el Valle; El salado, en Bolívar; Tumaco, en Nariño; Cajibío y Caldono, en el Cauca; los Montes de María, entre Sucre y Bolívar; Montelíbano y Tierralta, Córdoba; Nechí, en Antioquia; Mapiripán, Meta; San José del Guaviare; Puerto Tolima, Tolima; Neiva, Huila; Catatumbo, Santander del Norte. Podría seguir nombrando, departamento por departamento, muchos municipios más devastados por la violencia en Colombia en los últimos años.

¿De dónde proviene? De toda suerte de grupos. Muchos denominados bandas criminales, otros clanes, el Eln, las supuestas disidencias de las Farc y, claro está, el Estado colombiano en nombre del Ejército y de la Policía, sin dejar de nombrar el desalojo de las tierras a los campesinos e indígenas, para luego deforestar y que serán reemplazadas por una improductiva ganadería extensiva, la minería ilegal, así como la delincuencia común, que por estos tiempos crece de manera abismal. También, por qué no decirlo, de la indignación que produce la corrupción: si nos roban, por qué yo no. Un mísero celular a punta de plomo. Un país extorsionado y exterminado por sus propios habitantes.

Este país de las tres cordilleras, dos océanos, Llanos Orientales y selva amazónica es de una indudable belleza y riqueza. Lástima que un buen número de sus pobladores sea aterrador.

Y entretanto nos seguimos llenando de alias, que son las máscaras del crimen y que ‘inteligencia’ militar no puede develar quiénes son, seguramente porque un buen número de ellos son sus cómplices y de quienes solo conocemos sus alias. Alias Gordolindo, alias Macaco, alias don Berna, alias Sangrenegra, alias Tirofijo, alias la Monita Retrechera, alias Jabón, alias Rasguño, alias Jorge Cuarenta, alias la Tetona, alias Grannobles, alias Mono Jojoy, alias Romaña, alias el Tuso, alias el Mochacabezas, alias los Mellizos, alias el Grillo...

Decía Gonzalo Arango: “Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?”.

Estoy escribiendo esto y me entero de que acaba de ocurrir una nueva masacre (5 muertos) en Ábrego, Norte de Santander.

Estos nuevos hechos, que se repiten, solo demuestran que no hay luz al final del túnel, la oscuridad es cada vez más profunda.

Mauricio Pombo

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