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Mediocres

Mediocres

Vivimos en un país mediocre. Mediocre en infraestructura, mediocre en salud y en educación.

Mediocre es alguien que hace las cosas a medias o, como lo define la RAE: que es mediano o regular, tirando a malo, en cuanto a su calidad, valor, interés, etc. Y agrega: (persona) Que no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza. Según ello, considero que llamar mediocre al señor que ocupa hoy la butaca de Bolívar sería un piropo, pues lo de él va mucho más allá, o más acá, como quieran.

Vivimos en un país mediocre. Mediocre en infraestructura, mediocre en salud y en educación, mediocre el fiscal Barbosa, amigo y compañero de Duque de una mediocre universidad, y ni hablar de Gabriel Jaimes, encargado del caso Uribe. Mediocre y vergonzosa la ‘nueva’ revista Semana; mediocre, porque lo que hace está lejos de ser periodismo y se resume en lo que conocemos como publicidad política pagada.

Un mediocre es alguien incapaz de realizar actividades de manera satisfactoria, o bien, que no se esfuerza lo suficiente para que estas sean apreciadas por la colectividad. Igualmente, un objeto es mediocre cuando no cumple con los estándares de calidad impuestos y, por ende, no puede llevar a cabo las actividades para las que fue diseñado. Generalmente, este es aplicado a los sujetos con cualidades, habilidades y metas que no se adecuan a las expectativas, resultan insuficientes.

Soy también un mediocre, tal cual, en el momento en que me di cuenta de que no tenía nada que decir, en ese instante supe que tenía que compartir mi mediocridad. Valiosa e importante por lo que significa para aquellos que me han de seguir. Aceptar ser un mediocre ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Dejé de pretenderme un Hegel o un Kant y empecé a gozarme la vida ganando un juego de Spades o de Angry Birds.

‘Procrastinar’ es otra palabra que bien nos puede definir, que significa: posponer o aplazar tareas, deberes y responsabilidades por otras actividades que nos resultan más gratificantes pero que son irrelevantes. Procrastinar es una forma de evadir, usando otras actividades como refugio para no enfrentar una responsabilidad, una acción o una decisión que debemos tomar. Y sí, somos campeones en este tema.
Etimológicamente, ‘procrastinación’ deriva del verbo en latín procrastinare, postergar hasta mañana. Sin embargo, es más que postergar voluntariamente. La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia, hacer algo en contra de nuestro mejor juicio. País mediocre y procrastinador.

Mauricio Pombo

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