‘Coitus interruptus’

‘Coitus interruptus’

El otro fue el del Fiscal, quien, como suele hacerlo, se retira de sus cargos cuando hay nubarrones.

20 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

El coitus interruptus o coito interrumpido, también conocido como retirada o marcha atrás, es un método de contracepción que… Bueno, usted apreciado lector, sabe en qué consiste. Como su nombre casi lo indica, Zeuxis Paucias viene siendo un coito interrupto... que se prolonga con el mencionado paro cardiorrespiratorio.

Y el otro fue el del Fiscal, quien, como suele hacerlo, se retira de sus cargos cuando hay nubarrones en el horizonte (sin embargo, el señor Martínez pertenece a otra categoría a la que me referiré más adelante).

Caso contrario es el de la Vicepresidenta, a quien no hay manera de interrumpir. El senador Álvaro Uribe iba a retirarse muy valientemente del Senado, pero interrumpió ‘audazmente’ su decisión y “aquí me quedo” y se quedará. El eterno le tiene pánico a perder su fuero.

Así como evidentemente la justicia se politizó y anda embolatada, la política se sexualizó y también anda perdida.

Hay otro latinajo muy apropiado para referirse a la política colombiana: ejaculatio praecox o, en español, eyaculación precoz. Y en él hay que volver sobre la figura del Fiscal, que, quién quita, puede volver a serlo. Él es un gigante de la precocidad eyaculativa: a Samper le renunció en medio de un bollo que él mismo armó contra el insoportable Horacio Serpa. Luego le renunció a Pastrana, cuando enfrentaba una posible moción de censura. Más adelante, durante el gobierno de Santos, se largó del ministerio de la Presidencia, previendo quizás un mejor empleo. Y en estos días, cuando veía venir de frente las irregularidades que le pesan en el caso Odebrecht, y otras anomalías más, vuelve a su retiro del cargo e invoca toda suerte de patrióticas expresiones para justificar sus nuevas intenciones.

Como podemos ver, así como evidentemente la justicia se politizó y anda embolatada, la política se sexualizó y también anda perdida. Y, entre tanto, el vocablo de moda en nuestra querida Colombia es la desinstitucionalización (palabra larguísima por lo demás). ¿Acaso, me pregunto, alguna vez vivimos lo contrario?

Nota: “Punto para los Uribeños, que prosiguen así su escalada contra la paz a punta de visas, objeciones, aritmética chueca, tutelas y fakes, para torpedear la justicia, cerrarle el paso a una cosa que los aterra, la verdad, y promover una constituyente que les propine el golpe mortal a nuestras ya maltrechas instituciones” (Julio César Londoño).

Sal de la rutina

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