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Adiós a Dios

Adiós a Dios

Demasiadas iglesias convocan cándidas multitudes a la espera de un milagro.

09 de agosto 2021 , 08:00 p. m.

Dios está en muchas partes. En los billetes de dólar (que son muchísimos), lo encontramos en gran cantidad de constituciones y en un sinnúmero de himnos nacionales. Y se lo nombra o invoca en todo tipo de disímiles situaciones. ¡Qué tal cuando después de un accidente en el que mueren cien personas la esposa del único sobreviviente dice: fue gracias a Dios! A ese Dios al que no le importaron los otros 99.

Por lo menos en el lenguaje, Dios está efectivamente en todas partes. Si dios lo quiere, si Dios lo permite, mi Dios lo quiera, ¡por Dios!, vaya usted con Dios, a Dios rogando y con el mazo dando, Dios se lo pague (nunca paga), mi Dios lo bendiga, bendiciones aquí y allá las veinticuatro horas al día sin resultado alguno.

Y de aquí pasamos a la iglesia, los negociantes de esos Dioses. Son muchas, pero durante siglos la católica fue el gran mercader, al menos en Occidente. Hoy tenemos tantas otras, sin duda demasiadas, que convocan cándidas multitudes a la espera de un milagro. Pastores multimillonarios a costa de la ingenuidad y la ignorancia. Milagro es que esos sermoneadores se vuelvan billonarios, que recluten tanta gente, feligreses los llaman, en pleno siglo XXI.

Aumentan día a día las iglesias llamadas cristianas, de orígenes diversos, sean ellas protestantes, evangélicas u otras denominaciones. Detrás de ellas hay negocios, gigantescos, por lo demás, en las que Dios es una especie de bitcóin.

No voy a ahondar en las diversas religiones islámicas, muchas de las cuales se matan entre sí y desprecian a la mitad de la humanidad: las mujeres.

A ver si arreglamos esto con ayuda nuestra y dejamos de invocar a Dios o, como también se le llama a la manera medieval, el Señor.

Definitivamente me atrevo a decir que yo no quisiera ir al cielo, ¡qué aburrición compartir la eternidad con personajes tan aburridos como los que allí ingresan! Pido desde ya y desde aquí que se me abran las puertas del infierno. Allá, en el averno o Hades, sitios recomendables seguramente más interesantes que un lugar lleno de vírgenes y ángeles.

Y, para terminar, ¿qué tal nuestras últimas religiones? La de Petro y la de Uribe. El petrismo y el uribismo son dos religiones que compiten en fundamentalismo con los musulmanes.

MAURICIO POMBO

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