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Seriado de época y guerra en el Chicamocha

Seriado de época y guerra en el Chicamocha

‘Adiós al amigo’ recrea los males históricos del sectarismo político.

17 de abril 2020 , 05:34 p. m.

Seis magníficos episodios digitales de veinticinco minutos cada uno, para casi tres horas de proyección, emitidos actualmente por la Autoridad Nacional de Televisión en canales regionales como Señal Colombia, Canal TRO (Bucaramanga), Zoom TV, Tele Antioquia (Medellín) y Tele Pacífico (Cali). Dirigidos, escritos y coproducidos por el santandereano Iván D. Gaona (La Contrabanda), en los majestuosos escenarios naturales del cañón del Chicamocha, con música de fanfarria compuesta por Edson Velandia, y rigurosa dirección de arte a cargo de Juan David Bernal.

Al estilo de un wéstern a la italiana, la cámara registra un imponente y árido paisaje montañoso, con actores mayoritariamente naturales que recrean una ficción del año 1902, cuando finalizaba la guerra de los Mil Días, tras la entrega de armas de los rebeldes liberales y el triunfo hegemónico de los conservadores nacionalistas. Su contexto histórico guarda las proporciones de una cinta épica, capaz de superar el costumbrismo campesino o militar, para aproximarse a un emocionante relato naturalista que, por sus altísimas calidades escénicas y narrativas, va más allá de anécdotas patrióticas o valerosas simplemente ilustrativas.

Enfrentamiento civil de vieja data entre liberales rebeldes de oposición en lucha por la retoma del poder, inicialmente en el departamento de Santander, comandados, entre otros, por el general antioqueño Rafael Uribe Uribe, en contra de la Constitución centralista de 1886 y de facciones nacionalistas del gobierno conservador de la llamada Regeneración; estos últimos le habían dado jaque al federalismo, sembraron el terror en el campesinado y restablecieron los vínculos del Estado con la Iglesia. Una tropa irregular, que protagonizó el asalto a Bucaramanga, dio inicio a la primera guerra civil del siglo XX, donde salieron victoriosos en la batalla de Palonegro; al decretarse un indulto para los alzados en armas, se dio por terminado el conflicto de más de cien mil muertos que había durado exactamente 1.130 días y tendría entre otras consecuencias, la separación de Panamá.

Grabada en los majestuosos escenarios naturales del cañón del Chicamocha, tiene tres protagonistas: hijo de un pionero de la ‘cámara de fotos’ que fue asesinado por retratar a un coronel, desertor que buscó entregarle un mensaje al hermano guerrero de regreso a casa y, en menor grado, bruja tabacalera cuyo anciano padre cayó ultimado por fanáticos católicos. Los títulos de sus episodios hablan por sí solos: I. ‘El retrato’, II. ‘Brujería’, III. ‘Ladrones de comida’, IV. ‘La emboscada’, V. ‘La cuadrilla y el general’ y VI. ‘El hermano y el asesino’. Su narración lineal salta de aventuras marcadas por insólitas búsquedas y travesías por caminos culebreros a episodios alucinantes producidos por un polvillo soplado sobre sus caras —escenificados en blanco y negro—.

Además, dos invitados especiales que intervienen en los tres últimos capítulos. Por un lado, el general Rafael Uribe Uribe, líder de la Revolución Liberal y héroe en las batallas de

Palonegro y Peralonso, acompañado en sus tareas de pacificación por milicianos indígenas llaneros; y José María Rueda y Gómez, conde de Cuchicute —“oriundo del Socorro y San Gil, perteneciente a una noble familia de comerciantes y cafeteros, con título otorgado por el rey Alfonso XIII” —, tal como él mismo se presenta. Este último, tío abuelo paterno de quien esto escribe.

De Gaona, nacido en Güepsa –entre Santander y Boyacá–, habíamos visto dos excelentes cortometrajes: 'Los retratos' –viejos campesinos que, a falta de gallina criolla, se ganan una cámara Polaroid– y 'El tiple' –urgencia de vender el apreciado instrumento de cuerdas para cubrir cierta calamidad doméstica–. Ingeniero civil y cineasta egresado de la Universidad Nacional, filmó su ópera prima en el pequeño pueblo nativo de la provincia de Vélez, a orillas del río Suárez, escenario de sus anteriores producciones. De igual manera, nos brindó Pariente (2016), ópera prima del subgénero wéstern campesino, muy bien elaborada, con la bravura de carácter propio atribuido a los santandereanos.

¿Cómo era 'Pariente'? Bajo la estructura de una historia de amor y traición, pistoleros pueblerinos y aficionados a la música ranchera mantienen la tensión en momentos cruciales de asaltos a mano armada y en el seguimiento de presuntos extorsionistas vinculados a grupos sediciosos. Porque Gaona se propuso indagar por su terruño y recrear, con material humano previamente moldeado, historias propias que reflejan los aconteceres cotidianos de muchas realidades colombianas acosadas por el conflicto armado y la falta de oportunidades. En el contexto de la desmovilización de paramilitares que asolaron la región quedan rezagos de intranquilidad y bandidismo en medio de serenatas acompasadas por tiples y bandolas. Porque “aquí siempre hemos conocido la violencia” –enfrentamientos entre muiscas y guanes, encomenderos e indios, liberales y conservadores, guerrilleros y paramilitares–.

Mauricio Laurens – Cine al Ojo
maulaurens@yahoo.es

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