Se fue un importante director británico

Se fue un importante director británico

Alan Parker pasó por varios géneros en los años 70 y 80.

08 de agosto 2020 , 01:21 a. m.

Muy joven debutó en el mundo publicitario, donde se desempeñó como un exitoso realizador de comerciales; entre 1969 y 1978 dirigió más de quinientas películas para cine y televisión. Con su productor, Alan Marshall, narró pequeñas historias dramáticas, apoyadas sobre imágenes técnicamente perfectas en edición, fotografía y musicalización. Su primer largometraje: ‘Bugsy Malone’ (1976), comedia musical de gánsteres, interpretada por niños de 12 años en promedio que actúan como si fueran adultos —temprana presentación de Jodie Foster—. Filmada en Londres, las acciones transcurren supuestamente en la urbe neoyorquina durante los años duros de Al Capone.

El éxito llegó en 1978, con ‘Expreso de medianoche’. Itinerario infernal de una pesadilla prolongada durante cinco años en una cárcel turca, según la experiencia amarga del joven estadounidense Billy Hayes, arrestado en el aeropuerto de Estambul al pretender viajar de regreso con dos kilos de hachís pegados a su cintura. Condenado a cuatro años de prisión, en segunda instancia, pero por presiones oficiales de su país natal recibió cadena perpetua. Primer guion de Oliver Stone, ganador del Óscar, llevado con excitante dramatismo a la pantalla; ritmo vertiginoso en el montaje y taquicardia musical propuesta por Giorgio Moroder. Brad Davis (1949-1991) impuso su carisma y perfección física siendo alma creativa del Actor’s Studio. Producida por David Putnam, su buena taquilla fue opacada por epítetos de “racista, esquemática y malintencionada”.

Un musical: ‘Fame’ (1980). Aprendizaje artístico en una escuela del So-Ho neoyorquino, con un grupo juvenil que practica danza, teatro y música tanto vocal como instrumental. Aceptable fotografía y verosímil ambientación, aunque su narrativa adolecía de mala receptividad por el exceso de audiciones. Una tragicomedia sentimental: ‘Donde hay cenizas’ (‘Shoot the Moon’, 1981). Ruptura afectiva de un matrimonio y su lucha individual por no claudicar en el intento, con dos actores de primerísima línea algo desubicados: Diane Keaton y Albert Finney.

Una ópera rock de culto: ‘Pink Floyd-The Wall’ (1982). Nostalgia juvenil autodestructiva, del sicodelismo pop a la causa punk, con trasfondo social no muy alentador: traumas de posguerra, educación represiva, violencia consumada, locura hereditaria y poder avasallador. Preocupante cuadro sicótico de quien confunde el presente con el pasado, y la memoria del padre muerto en batalla con los recuerdos de su disipada vida como adolescente. Un sicodrama: ‘Alas de libertad’ (‘Birdy’, 1984). Describe con línea poética y fuerza emocional las cicatrices ocasionadas por Vietnam en la mente de niños incorporados al servicio militar. Del chico obsesionado con los pájaros, que pretende volar desde el manicomio, un amigo de rostro desfigurado es el único lazo que mantiene con la realidad. Al adaptar cuidadosamente la novela homónima de William Wharton, impecable manejo del espacio fílmico acompasado por Peter Gabriel, vocalista de Genesis.

Un ‘thriller’: ‘Corazón satánico’ (‘Angel Heart’, 1986). Harry Angel deberá rastrear el paradero de Johnny el Favorito, cuyo pasado envuelve oscuros y peligrosos enigmas. Al emprender tal misión, contratado por Luis Cifer —léase Lucifer—, se tropieza con tenebrosos episodios de magia negra que indirectamente desencadenan una extraña cadena de crímenes. Más allá de la fusión del relato policíaco y sobrenatural, desde Brooklyn y Harlem hasta Nueva Orleans, por entre sociedades secretas y rituales de vudú, Mickey Rourke personifica al solitario detective obsesionado laboralmente, y De Niro adopta una apariencia repulsiva.

Un drama político y social: ‘Mississippi en llamas’ (1988). Expone con pasmosas evidencias las llagas del Ku Klux Klan, durante el gobierno demócrata de Lyndon B. Johnson. Intolerancia sumada al odioso regionalismo, en una pequeña localidad del sudeste americano. Dos agentes del FBI investigan la misteriosa desaparición de tres jóvenes activistas del movimiento de los derechos civiles, cuando la insatisfecha esposa del alguacil revela la autoría intelectual de su marido en los homicidios. Reparto destacable: Willem Dafoe, Gene Hackman y Frances McDormand.

Guerra y drama étnico en ‘Bienvenidos al paraíso’ (1990). La familia de Hiroshi Kawamura se instala en Los Ángeles y maneja una sala de cine para versiones originales en japonés; un sindicalista neoyorquino, descendiente de irlandeses, se enamora desde la cabina de proyección de una hija del primero. Pero ellos nunca podrán ser felices, por las diferencias sociales y los prejuicios orientales del viejo Kawamura; además del ataque japonés a Pearl Harbor, que obliga al éxodo de un campo de concentración. Actúan: Dennis Quaid y Tamlyn Tomita.

Un musical: ‘The Commitments’ (1991). Desde sectores proletarios del norte de Dublín, el experimento emprendido por nostálgicos empeñados en rescatar la esencia del ‘soul’ afroamericano. Nueve instrumentistas y tres vocalistas femeninas, más el sentido contestatario del movimiento negro y un brillo popular que trasciende sobre las comunidades obreras. Otro musical: ‘Evita’ (1996). Con Oliver Stone en calidad de coguionista, rescató de las páginas amarillentas provenientes de Buenos Aires y de los escenarios fabulosos de Londres a un personaje complejo y fascinante, contradictorio y polémico. Narra, entre otras escenas, el origen campesino y su condición de hija ilegítima, la llegada a Buenos Aires y sus amores tormentosos con uno de los reyes del tango, una carrera social ascendente y la manipulación política junto al general Perón, los avatares de la fundación que lleva su nombre y su designación como “jefa espiritual de los argentinos”. Madonna (Evita), Banderas (Che Guevara) y Jonathan Pryce (Perón).

Un melodrama: ‘Las cenizas de Ángela’ (1999), o la novela autobiográfica del irlandés Frank McCourt. Evoca dramáticos episodios de infancia y adolescencia, en medio de miseria generalizada y prejuicios religiosos del norte de su país. Familia desgraciada, que lucha por sobrevivir antes y después de la Segunda Guerra Mundial, con las consecutivas humillaciones o enfermedades sociales en convivencia con los piojos y el predominio del hambre. Emily Watson en uno de sus papeles más conmovedores. Un film político: ‘La vida de David Gale’ (2003). Dramatización de la experiencia sobrellevada por un activista de los derechos humanos en contra de la pena de muerte, cualesquiera sean las circunstancias. Para probar la tesis de todas aquellas infamias que afectan a personas inocentes, Gale simula haber asesinado a su mejor amiga, quien realmente se suicidó al verse condenada por una enfermedad terminal. Simultáneamente, Parker emprende una investigación periodística de naturaleza criminal, emparentada con el ‘thriller’, pero sin conducir a los resultados esperados. Es que algo parecía prever el prolongado silencio en la trayectoria de un cineasta cuya interesante obra concluyó hace 17 años.

MAURICIO LAURENS
maulaurens@yahoo.es

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