Revisión de la obra de un cineasta nacional

Revisión de la obra de un cineasta nacional

Sergio Cabrera: de ‘Técnicas de duelo’ y ‘Estrategia del caracol’ a ‘Todos se van’.

15 de mayo 2020 , 06:13 p.m.

Carta de presentación: el cortometraje ‘Diario de viaje’ (1978). Del expedicionario y naturalista alemán Alejandro von Humboldt existe una rica documentación de su paso vital por fértiles montañas, ríos y valles neogranadinos. Esta puesta en escena experimental partía de la ruta realizada durante nueve meses de observaciones a comienzos del siglo XIX, entre Cartagena de Indias y el nacimiento del río Magdalena. La plasticidad propiamente dicha fue el punto de partida para su formación como cineasta: ‘Za-Ji’ (Acrobacia china, Bogotá, 1980), ‘Bienal IV’ (Medellín) y ‘Arte no objetual’ ‒ambos cortos filmados en 1982‒. Además, el doble mediometraje ‘Elementos de una acuarela’ (1986), que retrata al suegro y excéntrico pintor cartagenero Hernando Lemaitre.

Ópera prima: ‘Técnicas de duelo’ (Colombia-Cuba, 1988). Radiografía de actitudes pueblerinas y personajes pintorescos, en Barichara. Por cuestiones de honor, cuyos verdaderos móviles se desconocen, un desafío mortal que enfrenta a dos amigos del mismo grupo político y la contingencia muy anunciada de naturaleza impredecible. El profesor Albarracín y el carnicero Oquendo se preparan a morir, ya que por cuestiones éticas cada uno descarta la posibilidad de matar al mejor amigo. Al reconstruir las acciones paralelas de sus protagonistas, minutos antes de la hora cero, se destaca la peculiar picardía del medio social descrito. Humberto Dorado, actor y guionista, partió inteligentemente de anécdotas acaecidas durante la dictadura militar con nombres ficticios y lugares no identificados, causas indeterminadas y efectos violentos sin llegar a consumarse. Más comedia que tragedia, Frank Ramírez convencía como un maestro tímido pero trascendental, Dorado encarnaba su papel con seriedad y Florina Lemaitre era la figura neutralizadora.

Mayor éxito: ‘La estrategia del caracol’ (1993), hito en la historia del cine colombiano. Al precisar los objetivos últimos de una operación de resistencia popular contra el desalojo, unos inquilinos del centro capitalino siguieron al pie de la letra las instrucciones de un estratega. Ingeniosamente se recreaban los desplazamientos de una grúa gracias a las habilidades del viejo tramoyista español personificado por Fausto Cabrera. Descripción acertada de una veintena de personajes populares, cuyas virtudes o defectos se ganaron la simpatía de los espectadores. Junto con sus coguionistas, Dorado y Ramón Jimeno, se construyó un relato minucioso y bien articulado, con énfasis en aspectos sociales de naturaleza tragicómica y engranajes tanto de ubicación espacial como de relaciones interpersonales. Cien por ciento bogotana, localizada no muy lejos del Palacio de Nariño, se convirtió en taquillazo comercial y mereció elogios de la crítica local.

‘Águilas no cazan moscas’ (1994). Segunda versión, o estratégica reedición de ‘Técnicas de duelo’. Retoma una anécdota pacifista de ocho años atrás para explorar dos temas principales: búsqueda de identidad por un joven bastardo e inutilidad de la violencia propiciada por quienes planean diezmar a la oposición. Un asunto de honor desencadenó los móviles del enfrentamiento final, a machete y puñetazos, entre Albarracín y Oquendo. No obstante los cuellos de botella comprensibles en su exhibición, resultó mucho más sólida y fresca la primera versión.

‘Ilona llega con la lluvia’ (Colombia-Cuba-España-Italia, 1996). Amores de puerto, monótonos y pasajeros, que dejan huella sobre los sentimientos e innumerables experiencias no del todo gratificantes; aventuras imaginarias ‒posibles e imposibles‒, proyectos frustrados y empresas irrealizables; amistades profundas, tiernas y honestas, sin ambigüedades, a la espera de un reencuentro que supere vacíos de distancias o episodios no siempre compartidos por correspondencia. Con el toque lírico y cosmopolita del escritor Álvaro Mutis, cuatro amigos aventureros le dan rienda suelta a sus ansiedades y fantasías de dineros fáciles. Ilona y el Gaviero, siendo proxenetas, instalan un prostíbulo aéreo en una señorial casona caribeña. Verdades sutiles o encubiertas protagonizadas por antihéroes, que siembran interpretaciones en el lenguaje metafórico y alegórico de resonancias poéticas. El guionista argentino Jorge Goldenberg, en estrecha colaboración con el director, captó el universo naturalista y simbólico de la novela homónima en una versión ciertamente libre, aunque ceñida a su esencia narrativa. La música nostálgica del laureado compositor argentino Luis Enrique Bacalov contribuyó a darle prestancia.

‘Golpe de estadio’ (1998). Farsa picaresca, que recrea no pocas circunstancias del principal conflicto nacional, con particular humor negro y pretendida dignificación de sus dos fracciones de combatientes: las fuerzas constitucionales y las insurgentes, o guerrilleras. Enmarcada en algún lugar de los Llanos Orientales, con la bandera estadounidense izada en un ficticio pozo petrolero, sus protagonistas apoyan la selección nacional de fútbol, aunque sin dejar de lado contradicciones ideológicas ni estrategias militares consecutivas. El juego en zona de candela... las partes decretan un transitorio cese de hostilidades marcado por el fervor de una acariciada victoria nacional. Mientras que se repartían las ubicaciones a derecha e izquierda del único televisor disponible, bajo el techo descubierto de una iglesia a medio construir, un oficial no veía la hora de sabotear las negociaciones, y un comandante de la subversión se transaba en locas aventuras sentimentales. Su guion, firmado por ocho personas, tuvo evidentes altibajos narrativos y estereotipos o lugares comunes al describir el caos en medio de algunas salidas en falso.

‘Perder es cuestión de método’ (2004). Bajo los esquemas detectivescos de una encuesta criminal matizada por chistes locales, humor negro y atmósferas urbanas que van de lo tétrico a lo picaresco. En efecto, pasar de la morgue o del cementerio a prostíbulos y clubes nudistas pudo haber sido, de hecho, su mayor debilidad. Ficción escrita inicialmente por Santiago Gamboa, contiene una pintoresca fauna social: ediles corruptos, urbanizadores tramposos, abogados extorsionistas, proxenetas sin escrúpulos y matones en convivencia con autoridades idóneas o periodistas quebrados.

‘Todos se van’ (2015). Drama familiar y humano enmarcado en aquella disyuntiva política del autoritarismo y la libertad. Expone las consecuencias particulares de un divorcio y los maltratos intrafamiliares derivados del forcejeo por la custodia de una inocente criatura. Nos trasladamos a la Cuba de 1980, cuando miles de ciudadanos se dispusieron a zarpar del puerto de Mariel hacia Miami abrumados por los fracasos revolucionarios. A partir de la novela homónima ‒no publicada en su país‒ de Wendy Guerra (habanera), un padre dogmático y alcoholizado pretende imponer la disciplina férrea de su partido enfrentada al espíritu libertario de una madre artista en trance de partir. Más allá de las minucias del cuerpo narrativo, dos aciertos de producción: haber trasladado el litoral cubano a nuestra costa caribeña y un elenco mayoritario de actores o debutantes de tal nacionalidad. Coproducida y coescrita por Ramón Jimeno.

Mauricio Laurens – Cine al Ojo
maulaurens@yahoo.es

Empodera tu conocimiento

Más de Mauricio Laurens - Cine al Ojo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.