Rompecabezas económico

Rompecabezas económico

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque.

04 de octubre 2019 , 08:56 p.m.

Así como los economistas en el mundo se están preguntando si habrá una recesión global o no, en Colombia deberíamos preguntarnos para dónde van las cosas. Hay muchas señales encontradas que no dejan ver con claridad cuál es la tendencia. Si se miran unos indicadores, como el consumo y el comercio interno, es posible construir una historia positiva. Otra noticia positiva es el dinamismo de las importaciones de bienes de capital que refleja la recuperación de la inversión. Pero si se pone el foco en variables como el comercio exterior y el desempleo, hay campo para preocuparse.

Sectores como la construcción de edificaciones y la industria también generan inquietudes. Las licencias de construcción siguen cayendo, mientras que el sector manufacturero creció en los primeros siete meses del año 1,8 %, cuando el año pasado lo hacía al 3 %. ¿Por qué se está desacelerando la industria a pesar del dinamismo del consumo? Esa es la pregunta del millón, que apunta a que el comercio exterior nos está jugando una mala pasada.

Las exportaciones –en todas sus ramas– han retrocedido. Después de una recuperación que las llevó a crecer al 15 % hace un año, cayeron 1,8 % en el año terminado en agosto pasado. Esto tiene que ver mucho con las guerras comerciales y el menor crecimiento de la economía global. Este año han caído nuestras exportaciones a los países europeos y a los latinoamericanos, con excepción de Ecuador. En este frente, las cosas no van a cambiar, por lo menos en el corto plazo.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible

Pero tal vez los mayores nubarrones estén por el lado del empleo. El aumento del índice de desempleo hace estragos, pues reduce la confianza de los hogares y desestimula la demanda de crédito, lo que frena el consumo. Por eso, no hay duda de que mejorar las condiciones del mercado laboral debe ser la prioridad.

El principal problema es que se están perdiendo puestos de trabajo. Esto pasa especialmente con los trabajadores independientes, pero también hay personas que están siendo despedidas en sectores como los servicios y la industria. Un problema adicional es la inmigración. Estas dos fuerzas, sumadas, se traducen en una mayor tasa de desempleo, incluso si algunas personas desalentadas con la situación dejan de participar activamente en el mercado laboral, como está ocurriendo.

Estos son, como dicen los chinos, momentos interesantes. Por un lado, hay que interpretar variables que se mueven de manera contradictoria y, por otro, hay que hacer propuestas para que lo bueno arrastre a lo malo, y no al revés.

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque para contrarrestar la caída de las exportaciones y estimular la generación de empleo. En el pasado, el Gobierno experimentó con los llamados Pipe, que dejaron varias lecciones. Para que esos planes sean efectivos y viables fiscalmente deben ser muy selectivos. Los subsidios a la tasa de interés para la compra de vivienda nueva, y el traslado de recursos que estén ociosos en las fiducias del sector transporte –normalmente en la ANI– para que el Invías pueda adelantar en el tiempo obras ya contratadas, fueron muy útiles. Con algo más de cautela valdría la pena diseñar programas de empleo temporal, enfocados en especial hacia las mujeres en las regiones donde la tasa de desempleo es más alta.

Esto es más potente que los pactos para generar empleo que todo el mundo firma, pero nadie cumple. Y lo que definitivamente no hay que hacer es agravar el problema subiendo los salarios excesivamente, como ocurrió este año, o encareciendo la nómina a través de nuevas primas o la reducción de la jornada laboral.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible, pues seguramente el Banco de la República no va a querer agravar el déficit externo, que ya es elevado. Es decir, para resolver el problema, el Gobierno está relativamente solo, pues hasta su propio partido no parece muy dispuesto a ayudar.

Nota. He pasado una semana entristecido por la ausencia de Guillermo Perry. Aprendí mucho de él. Lamento estar fuera del país hoy, cuando se celebra una ceremonia en su honor en Uniandes.

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