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¿Firmas sin partidos?

¿Firmas sin partidos?

Se requiere que los candidatos orienten a sus partidos, no que los reciban por la puerta de atrás.

01 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Para que una democracia funcione bien necesita partidos políticos fuertes. Hablo de partidos en los que, a pesar de existir diferencias y matices, haya ejes programáticos que les ofrezcan a los ciudadanos alternativas claras. Los estrategas políticos, por el contrario, piensan que los partidos están tan desprestigiados que la sola presencia de su logo en una campaña resulta contaminante.
(Lea además: ‘Cómo avanza Colombia’)

De allí que, hoy por hoy, la norma sea buscar la presidencia –y, prácticamente cualquier cargo ejecutivo– a través de movimientos significativos de ciudadanos. Para ello se requieren 580.000 firmas debidamente verificadas por la Registraduría. Se estima que por cada dos firmas recaudadas, solo una es válida –de ahí la necesidad de recoger al menos un millón de apoyos–. El costo logístico de sacar a la calle a cientos de voluntarios para hacer la recolección se mide en miles de millones de pesos. De hecho, hay empresas que ofrecen ese servicio –vaya uno a saber con qué practicas ahora que la gente está renuente a dejarse abordar– a un costo, sobra decirlo, que llega a niveles escandalosos. Como, además, los topes de gasto que establece la ley no se aplican durante la recolección de firmas, cualquier cosa puede pasar.

Lo curioso es que los candidatos saben que los partidos políticos son indispensables para ganar elecciones y, sobre todo, para gobernar. La razón es simple: nadie puede llegar al Congreso sin un partido político y, una vez allí, se aplica la ley de bancadas. Para ser más claros: los congresistas deben votar en los temas claves según su partido les indique.

En últimas, la recolección de firmas no es más que un mecanismo para aparentar distancia frente a los partidos y, en cierto sentido, engañar al electorado. Pero la gente no es boba: todo el mundo sabe cuáles son los partidos que apoyan a los candidatos que están buscando firmas. Es como si se pensara que los partidos generan menos desprestigio si son los últimos en llegar al baile, en vez de ser los anfitriones. El día de elecciones son los únicos invitados que no pueden faltar.

Además, la actitud vergonzante frente a los partidos no le presta un buen servicio a la democracia. Los partidos necesitan líderes –para reformarlos y modernizarlos–, y nadie puede hacer mejor esa tarea que el propio candidato o candidata. Más que una falsa indiferencia, lo que se necesita es una actitud proactiva con un espíritu de renovación.

La recolección de firmas no es más que un mecanismo para aparentar distancia frente a los partidos y, en cierto sentido, engañar al electorado.

Tomemos el ejemplo de Alemania, en donde las elecciones de hace una semana dejaron muy claras las diferencias programáticas entre los partidos. En materia fiscal, los socialdemócratas quieren subir los impuestos (con la propuesta de reintroducir el impuesto al patrimonio con una tarifa de 1 %) y relajar la estricta regla fiscal, mientras que la centroderecha descarta cualquier aumento de impuestos (planteando una tarifa de 25 % sobre la renta de las empresas) y defiende el techo sobre la deuda pública. Por su parte, el FDP va más lejos y propone que el gasto social no exceda el 50 % del presupuesto. Los Verdes quieren más impuestos y más gasto, especialmente en energías renovables e infraestructura limpia. Como ninguno obtuvo las mayorías, ahora vienen las coaliciones donde se hacen los acuerdos para gobernar. Al final, todo el mundo tiene que ceder un poco. Ese es el orden de las cosas.

¿Es mucho pedir que en Colombia los partidos tengan posturas claras? Para ello se requiere que los candidatos orienten y lideren a sus partidos, no que los reciban por la puerta de atrás.

Creo firmemente en que los partidos utilicen procesos abiertos y participativos para escoger a sus candidatos. Hay que contrastar tesis y dejar que el electorado escoja de manera directa. Para eso se creó la consulta interna, que, además, ya está presupuestada. Los arreglos a puerta cerrada y, peor aún, los dedazos agudizarían su desprestigio.

No subestimemos a la ciudadanía. Digamos la verdad y pongamos a los partidos –con sus defectos– por delante. Será la única manera de mejorar nuestra democracia.

MAURICIO CÁRDENAS
@MauricioCard

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