Dando tumbos

Dando tumbos

En el caso de Argentina es tarde para cambiar las cosas, pero en Colombia todavía estamos a tiempo.

23 de agosto 2019 , 07:44 p.m.

La semana pasada, después de una amplia derrota en las elecciones primarias en Argentina, el presidente Macri anunció un paquete de medidas económicas. En una sola alocución propuso subir los salarios, bajar los impuestos, congelar el precio de la gasolina y quitarle el IVA a la canasta familiar. Pareciera que el partido de gobierno colombiano lo estuviera asesorando.

La pregunta es si estas medidas populistas de último minuto servirán para impedir el triunfo del kirchnerismo en las elecciones de octubre. Sinceramente, no creo. Como tampoco que las banderas que ahora impulsa el Centro Democrático, como la prima salarial adicional, sean una estrategia efectiva para impedir que la izquierda gane las elecciones en 2022, lo que cada vez se ve con mayor preocupación. Si hay algo peor que ser populista, es pretender serlo: lo primero genera rechazo, mientras que lo segundo produce además desconfianza.

Lo que verdaderamente impulsa a los votantes a apoyar gobiernos serios y responsables es que los resultados económicos sean buenos. En el caso de Argentina ya es tarde para cambiar las cosas, pero en Colombia todavía estamos a tiempo.

Por eso resulta desconcertante la creciente desconexión entre la agenda que quiere impulsar el Gobierno en el Congreso y los problemas reales del país. Los proyectos de ley que ha priorizado el Gobierno, si bien pueden reforzar el discurso de ‘mano dura’, como el de la cadena perpetua, en poco o nada contribuyen a mejorarle el ingreso al colombiano de a pie.

En medio del vacío en la agenda del Gobierno y la abundancia de iniciativas de origen político perjudiciales para la economía, llama la atención la falta de propuestas específicas del sector privado

Hay quienes dicen que esto es reflejo de la falta de mayorías en el Congreso. Pero también es verdad que el Gobierno ha mostrado poco interés en una agenda reformista. Sea lo uno o lo otro, lo cierto es que, con tantos asuntos pendientes en la agenda nacional, llama la atención del observador desprevenido que el Gobierno presente la ley de las TIC como uno de sus principales logros legislativos. No soy experto en la materia como para decir si es buena o mala, pero no la pondría en la lista de prioridades de un gobierno fresco, cuyo capital político debe ponerse al servicio de asuntos más estructurales.

Tampoco creo que los estímulos tributarios a la economía naranja sean la respuesta a los problemas de crecimiento. La gente intuye que el sector de las industrias creativas, interesante desde todo punto de vista, no tiene el peso suficiente para impulsar la economía. Y si trata de crear unicornios, sería bueno recordar que estos, por definición, son escasos.

La pregunta de fondo es qué hacer para crecer a más de 3 %. Y, más importante aún, qué no hacer, pues cada día aparecen nuevas propuestas que en vez de resolver los problemas los empeoran. Una de ellas, que no demorará en ganar tracción, es reducir la jornada laboral, como se debate hoy en Chile. En medio del vacío en la agenda del Gobierno y la abundancia de iniciativas de origen político perjudiciales para la economía, llama la atención la falta de propuestas específicas del sector privado, que ha optado por hacer pronunciamientos genéricos llenos de lugares comunes.

Con menos glamour que los anhelados unicornios, pero quizás con más pragmatismo, vivienda e infraestructura son los sectores llamados a estimular el crecimiento económico en el corto plazo. En el caso de la vivienda, los subsidios a la tasa de interés son la medida más efectiva para impulsar la demanda. Por ello no se entiende por qué el Gobierno acabó prematuramente con este programa para las viviendas de entre 100 y 350 millones de pesos, precisamente el segmento con mayor efecto multiplicador.

En el sector de infraestructura, así como en el minero-energético, el foco debe ponerse en la ley que modifica las consultas previas. En el caso de las 4G, el principal problema son los cierres financieros, especialmente ahora, cuando los bancos nacionales han dicho que no tienen apetito por este tipo de proyectos. La salida es que la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) aumente su exposición en los proyectos, pero mientras esta entidad no tenga presidente será muy difícil impulsar las medidas requeridas.

En resumen, hay mucho por hacer si en tres años no queremos dar los tumbos que hoy está dando Argentina.

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