El trancón del lustro

El trancón del lustro

El periodo 2020-2023 será inevitablemente recordado como el del ‘insoportable trancón de Bogotá’.

02 de abril 2019 , 07:00 p.m.

Hace treinta años era usual salir un domingo a comer ternera a la llanera en el norte rural de Bogotá, terminando con un helado San Jerónimo en Cajicá, o con unas fresas con crema en la cabaña de Alpina en Sopó. Hoy es prácticamente un suplicio. Ni hablar del esfuerzo que representa, para cualquier bogotano, la conmutación en horas pico: según el índice de tráfico de Inrix, quienes usan el vehículo particular en Bogotá perdieron 272 horas en trancones el año pasado. Y, aunque buena parte de quienes estudian y mueven la economía trabajando circulan en el sistema de transporte masivo, en vías segregadas con mayor velocidad que la del tráfico particular, también es cierto que pueden gastar hasta dos horas entre la caminata a pie, el tiempo de espera y los transbordos en sus desplazamientos cotidianos.

La buena noticia es que se vienen grandes obras para mejorar la movilidad en Bogotá: ampliaciones de la Autopista y la carrera 7.a en el norte de la ciudad, licitación y construcción de un tramo de la Avenida Longitudinal de Occidente en el sur de Bogotá, nuevas vías arterias, extensiones y nuevas troncales de TransMilenio, muy esperadas (no todas). Lo más importante: el primer tramo de la primera línea del metro, próximo a ser contratado. Estamos dando pasos hacia adelante.

Sin temor a equivocarme, la movilidad de Bogotá se verá tan seriamente comprometida que podría, incluso, determinar un decrecimiento económico de la capital.

Sin embargo, ¡qué tremendo lío de movilidad el que nos espera cuando se inicien todas estas obras, a finales del 2019 y principios del 2020! Aunque la gestión del próximo alcalde, o alcaldesa, resulte estupenda, el periodo 2020-2023 será inevitablemente recordado como el del ‘insoportable trancón de Bogotá’. Sin temor a equivocarme, la movilidad de Bogotá se verá tan seriamente comprometida que podría, incluso, determinar un decrecimiento económico de la capital. ¿Por qué tanto al mismo tiempo?

Probogotá Región se dio a la tarea de hacer el recuento de todos los planes de transporte masivo y regional que Bogotá ha emprendido en los últimos 40 años, para constatar que han sido muchos los cambios de rumbo. Desde el diseño de dos fases de líneas de metro elaborado durante el gobierno de Hernando Durán Dussán (Ineco Sofretu 1981) hasta la licitación de la primera línea del metro que tenemos abierta actualmente, hemos estudiado todas las alternativas: tres trenes, cerca de 10 líneas de metro distintas, seis cables, un tren ligero, además de un plan de expansión de TransMilenio en cuatro etapas, que debían implementarse hasta 2016. De todo lo anterior, y no obstante mucho dinero invertido en estudios, diseños y actualización de diseños, solo se llevaron a cabo la construcción y puesta en marcha de la primera fase de TransMilenio, parte de la segunda, y del cable de Ciudad Bolívar, recientemente inaugurado. Por eso el empeño notable de esta administración en dejar tanto como sea posible.

En vísperas del trancón del lustro, hay que agradecer a los héroes de la descongestión de Bogotá, que usan el transporte público, las ciclorrutas y los andenes de la ciudad. Pero también tenemos que preguntarnos si podemos seguir viviendo a merced de las coyunturas (en el mejor de los casos) o de los caprichos de turno, o si más bien nos damos a la tarea de construir consensos de orden regional y de largo plazo, empezando por el asunto que nos afecta a todos cada día: la movilidad. El momento es además oportuno, ya que pronto se iniciará la discusión del proyecto de nuevo Plan de Ordenamiento de Bogotá, al mismo tiempo que se discuten decisiones de gran impacto regional, como la necesaria ampliación de su capacidad aeroportuaria y la oportunidad de un sinnúmero de iniciativas privadas de infraestructuras viales a financiar a través de APP.

En días pasados iniciamos un diálogo técnico y ciudadano para aproximar tres temas cuya planeación no siempre ha estado bien conectada: la planeación del transporte, la planeación del uso de los suelos y las apuestas para la competitividad y el futuro del empleo de la capital de Colombia. Esperamos así motivar un deseo compartido por todos los habitantes de este hermoso altiplano, de avanzar en la consolidación de una visión de futuro que decidiremos entre todos. Para que los alcaldes venideros nos ayuden a hacerla realidad, en vez de imponernos la suya, siempre distinta, cada cuatro años.

* Directora de Desarrollo Urbano Sostenible en Probogotá Región

MÁS COLUMNAS

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.