Venezuela, con dos presidentes

Venezuela, con dos presidentes

El Poder Legislativo azuzando el golpe militar. Podría ser peor el remedio que la enfermedad.

12 de enero 2019 , 11:47 p.m.

Horas antes de la “juramentación” de Nicolás Maduro (aquí diríamos de su juramento), el Grupo de Lima le exigió entregar el poder a la Asamblea Nacional y convocar unas nuevas elecciones legítimas. La OEA aprobó una resolución en la que desconoció la legitimidad del nuevo mandato de Maduro y pidió sanciones económicas, políticas y diplomáticas. Hasta la Unión Europea calificó las elecciones de Maduro como “no democráticas”. Sumado todo ello, uno podría acoger fácilmente la teoría de que el repitente presidente venezolano tiene los días contados porque está más aislado que nunca.

Es cierto que su posesión distó mucho de la anterior, cuando estuvo acompañado de vistosos mandatarios. Aquí solo acudieron los presidentes de Nicaragua, Bolivia, El Salvador y de un país del cual ignorábamos su existencia, Osetia del Sur, reconocido solo por otros cuatro países del mundo, uno de ellos Venezuela.

Sin embargo, resulta más prudente acoger la tesis de Michael Shifter, director del Diálogo Interamericano: “Sería un error subestimar la longevidad del régimen”. Maduro, que se posesionó el jueves como el hombre más solo del mundo, puede, por el contrario, estarse afianzando en el plano del conflicto internacional del juego de potencias. Lo dice todo la velocidad con la que Rusia salió a reconocer la legitimidad del nuevo gobierno y a acusar a EE. UU. de conspirar para derrocarlo.

Recientemente, la presencia de los bombarderos nucleares rusos TU-160 en Caracas evidenció que el mundo ha inaugurado un nuevo capítulo de la Guerra Fría entre Rusia y EE. UU., que tuvo su punto más crítico con la llamada crisis de los misiles de 1962. Ahora, China también es jugadora pesada, principalmente por razones económicas. Venezuela le debe 70.000 millones de dólares y se los paga a razón de miles de barriles de petróleo diarios. ¿Quién no va a cuidar a un deudor de ese calibre?

Pero sin exagerar. Porque lo de los aviones rusos en Venezuela, aunque algunos ya comparan las dos situaciones, distó mucho de tener la gravedad de la crisis de los misiles en Cuba, que duró entre el 15 de octubre de 1962 –cuando EE. UU. se percató de su presencia en la isla– hasta el 28 de octubre, cuando los misiles fueron desactivados y devueltos a Rusia, luego de que el planeta estuvo en máximo peligro de una guerra nuclear. En esta oportunidad lo máximo que se puede concluir es que Putin le envió una razón a EE. UU., vía Venezuela, en el marco de esta nueva guerra fría, que hábilmente Maduro utiliza como apoyo poderoso y garantía muy vistosa de su consolidación.

Ahora: es claro que la longevidad del régimen depende definitivamente de la lealtad de los militares, “los soldados y las soldadas de mi patria”, como los llamó el día de su posesión. Pero por ahora tienen muy poco interés en cambiar su ‘modus vivendi’, pues Maduro les ha entregado un mar de negocios. Manejan más de 80 industrias relacionadas con alimentos y petróleo. Aunque hubo un confuso detalle: según ‘The Washington Post’, que no ha rectificado esta noticia aún, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, le habría pedido hace un mes a Maduro que dejara el cargo. Pero un día antes de su posesionamiento (en Colombia diríamos posesión), el que más salió a ofrecer a gritos “irrestricto apoyo y lealtad absoluta al ciudadano Nicolás Maduro como presidente constitucional” fue Padrino.

Aunque se sabe que el Gobierno de Estados Unidos sí ha contactado a militares venezolanos oposicionistas, no parece claro que esta salida, si acaso lo es, esté a la vuelta de la esquina. Suena por lo menos exótico que la Asamblea Nacional, aunque desconocida por Maduro de manera descarada, sea la que esté pidiendo a los militares venezolanos que actúen ante el usurpador. Es decir, el Poder Legislativo azuzando el golpe militar. Podría ser peor el remedio que la enfermedad.

Por ahora, una última reflexión. Si es cierto que a Maduro puede estar consolidándolo el tablero internacional, seguirá siendo el presidente de Venezuela incluso dos años después de que Iván Duque haya dejado de ser el presidente de Colombia. Eso es ser longevo.

Entre tanto… A la hora de enviar esta columna, el líder de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, se declara presidente interino. Asumirá “las competencias de la encargaduría (aquí diríamos el encargo) de una presidencia de la República”. O sea, Venezuela cierra el viernes con dos presidentes. Nuevamente: los militares venezolanos serán el factor definitivo.

MARÍA ISABEL RUEDA

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