Un espacio para hablar

Un espacio para hablar

Es hora de que Duque anuncie su intención de iniciar una mesa preliminar exploratoria con el Eln.

16 de noviembre 2019 , 10:56 p.m.

Creo llegada la hora de que el gobierno Duque cometa un acto de audacia y anuncie su intención de iniciar una mesa preliminar exploratoria con la guerrilla del Eln.

Juan Manuel Santos tuvo la inmensa habilidad de gobernar con un libreto que lo invistió de una gruesa armadura, la cual le permitió completar ocho años de gobierno en medio de feroces críticas. Claro, dejó un legado que su sucesor ha tenido que confrontar con la realidad y que, quizás por el afán (sabemos por qué), hasta ahora arroja un tremendo desajuste. Y que incluso ha incrementado, en su decantamiento, fenómenos como el reclutamiento infantil.

Pero Santos gobernaba dirigido, protegido, inspirado e inspirando por cuenta de ese libreto, del cual el presidente Duque carece. Ni la economía naranja, ni la seguridad urbana, ni la no ‘mermelada’ ni la recuperación económica han tenido el poder suficiente para ser, ellos mismos, un libreto de gobierno. Y a voces se está clamando para que el Presidente se abra hacia otras fuerzas políticas. ¿Por qué no, convocando los fervores más opuestos a él y a lo que representa, se lanza Duque a invitar al Eln a que se siente a explorar una manera de entenderse con este gobierno? Que desde luego tendrá que tratar de ser menos ‘regalada’ que la de Santos, sin ‘enriques santiagos’ que nos coman vivos, para salir de esta dinámica de guerra en la que estamos.

El camino de esta propuesta está enmontado. Pero aparecen dos sectores que podrían ayudar a abrir una trocha. El primero es EE. UU. Su nuevo embajador, Philip Goldberg, en entrevista que aparecerá mañana lunes en este diario, dice: “Tenemos simpatía política con la idea de que haya líderes del Eln que estén presentes en La Habana”. No sé si esa declaración, de acuerdo con los protocolos, indica que EE. UU. estaría dispuesto a apoyar una exploración con el Eln.

El segundo elemento favorable es que un grupo de ciudadanos significativo suscribió una carta en apoyo a los condicionamientos del gobierno Duque para avanzar con el Eln, incluido que suelten a los secuestrados y que anuncien, como hicieron las Farc, su decisión unilateral de dejar de secuestrar “como una demostración clara de su real voluntad de paz”. La carta de marras se titula ‘¡Basta ya! ¡Ni un colombiano más víctima de la violencia!’, y dice: “Los abajo firmantes le reclamamos con firmeza a la dirección del Eln considerar con seriedad y pragmatismo los condicionamientos fijados por el Gobierno –que creemos que son válidos y vigentes–, para iniciar en forma inmediata una nueva fase exploratoria”. Claro, este camino también avizora grandes dificultades. El país no termina de tragarse a las Farc como para que ahora le digan que tiene que empezar a mascar Eln. Y la mesa exploratoria no podrá hacerse en Cuba, porque nos abstuvimos, con Ucrania, de votar su desbloqueo.

Esta posición, que no tiene ni tendrá un solo efecto importante en lo práctico, como que Cuba se retire de Venezuela o nos devuelva a los elenos, sí nos obliga a descartar la futura colaboración directa de Cuba en la exploración con el Eln. Quien esa posición mantuvo como Canciller, hoy es el Ministro de Defensa; al haber desconocido los protocolos que protegían a los negociadores del Eln, pactados por Santos, dejó roto un importante mecanismo de confianza con el argumento, en el que no le falta razón, de que los protocolos fueron dinamitados por el propio Eln, con el atentado a la academia de policía.

Pero el Gobierno tiene ya adentro a un funcionario que está listo, Miguel Ceballos, el comisionado de Paz. Un hombre que con humildad y criterio ha logrado mantener un camino explorable con el Eln. Al comisionado Ceballos se le podría confiar la misión de dirigir esas exploraciones, con el fin no ya de que se desarrollen en Cuba o en algún otro país del exterior, sino en Colombia, comenzando por instalar aquí un ‘ESPACIO PARA HABLAR’ que pueda irse canalizando hacia un diálogo exploratorio, obviamente al estilo Duque.

De pronto podemos traernos a los negociadores de La Habana, para condicionar su libertad provisional a estos contactos exploratorios. Mejor tenerlos sentados en una mesa que mariposeando en el próximo y en futuros paros. Ahora: no sé cómo ellos recuperarán la confianza rota, pero los colombianos estamos en la misma prédica: ¿cómo confiar en que mientras el Eln charla con nosotros, no nos mandará otro carro bomba?

Lástima que ese anuncio no podamos hacerlo antes del paro. Pero después también sirve.

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MARÍA ISABEL RUEDA

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