Seguimos ‘santrichizados’

Seguimos ‘santrichizados’

Lo que más daño le ha hecho hasta ahora al acuerdo de paz ha sido Jesús Santrich.

16 de junio 2019 , 12:50 a.m.

Más que las fallas de la JEP y su falta de credibilidad, más que los incumplimientos del Estado y más que las secuelas de las llamadas disidencias, lo que más daño le ha hecho hasta ahora al acuerdo de paz ha sido Jesús Santrich.

Si, como debió haber sido, a Santrich lo capturan, la JEP verifica la fecha de los hechos con la evidencia suficiente que tenía, la Corte coteja su identidad y el Presidente firma esa extradición, Santrich estaría ante una corte de Estados Unidos y las Farc tendrían un dolor de cabeza menos.

Y, desde luego, no se hubiera acabado el acuerdo de paz. Mientras, la pregunta ahora es: ¿sobrevivirá el proceso a Santrich?

Su extravagancia es inaudita. Se posesionó como congresista sin haber sido elegido. Logró que el Consejo de Estado conceptuara que no le quitaba su investidura a pesar de no haberse presentado ante la JEP, por estar preso. Es decir, le reconoció fuero, porque a nadie se le puede quitar lo que no tiene. Basado en ello, la Corte se apoyó para avalar la tesis de que era un aforado que no estaba posesionado, aunque otro estuviera ocupando su curul.

Después de tamaño oleaje se posesionó, cargando en un hombro la solicitud de extradición de Estados Unidos y en el otro, la apertura de investigación de la Corte. Y el primer día de ejercicio parlamentario, al que solo pudo ir un rato porque el resto de la tarde se lo pasó ante la Corte y la JEP, logró frenar el trabajo del día en comisiones y plenaria, ante la indignación de sus colegas. Yo no recuerdo que la primera bancada de la Farc que se posesionó en el Congreso, y hoy viene sesionando con normalidad tanto en Senado como en Cámara, hubiera tenido un recibimiento tan agresivo. A veces se producen rifirrafes en los que se les recuerdan sus orígenes violentos. Ellos, Timochenko y compañía, a su vez, han ido cogiendo maneras, y hasta tuvieron una gallarda frase con el Ejército el día que ascendieron al general Nicacio Martínez.

Pero los problemas con Santrich seguirán. Ya ha reconocido la jefatura de Iván Márquez, a quien el Consejo de Estado le acaba de decretar su muerte política, pues regresó a la selva, y desde allá manda a decir que se arrepiente de haber dejado las armas. De manera que Santrich es, ahora de parlamentario, el brazo político de Iván Márquez, cabeza de la división interna del partido Farc, que se hizo evidente cuando Timochenko le envió a Márquez una carta en la que todos interpretamos que soltaba a Santrich a la suerte que le deparara la justicia.

Pero no solo el Consejo de Estado y la Corte han moldeado, aterrados, sus estructuras jurídicas en función de resolverle el problema a Santrich. También el Procurador, a quien el Presidente solicitó que lo suspendiera como congresista. Carrillo, evidentemente asustado, tampoco se atrevió a medírsele a la solicitud, alegando que no sabe si tiene funciones para ello. Claro que sí las tiene. El fuero, doctor Carrillo, es pleno, de manera que cuando se adquiere, esa sola condición permite a su juez conocer los delitos cometidos antes y durante el ejercicio de su cargo. Si no, cualquier autoridad de la justicia ordinaria podría coger a un congresista en ejercicio y meterlo preso por algo que hizo antes de haber sido parlamentario. Samper, cuya campaña recibió el dinero de los narcos antes de haber sido elegido, tampoco habría podido ser juzgado como presidente.

La V de la Victoria de Santrich sacó a muchos de quicio. Pero, aquí entre nos, se la merece. Se apañó a la JEP, al Consejo de Estado, a la Corte, al Congreso y, hasta hoy, a Estados Unidos. Pero la suerte de Santrich puede empeorar la adversidad del partido Farc, cada vez más arrepentido de haber conservado, para actuar en política, su nombre de guerra, que matizan con la imagen de una flor. El ‘partido del palo de rosa’ podría ser un nombre más apropiado, si resuelven pensarlo.

El próximo daño que viene por cuenta de Santrich al acuerdo de paz será la pérdida de su curul si la Corte resuelve condenarlo, y se activaría la sanción de la silla vacía. La Farc ya no tendrá 10 curules obsequiadas en La Habana, sino nueve, por causa de la reincidencia de uno de los suyos. De manera que el peor enemigo lo tienen por dentro.

En todo eso pensaba cuando Santrich se levantó las gafas para poder firmar su posesión como congresista.

Entre tanto... Qué bambalinas tan amplias detrás de las que se mueve el expresidente Santos, que juró que no volvería a meterse en la política colombiana.

MARÍA ISABEL RUEDA

Sal de la rutina

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