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¿Qué quiere de verdad el paro?

¿Qué quiere de verdad el paro?

Se encontrará dos tipos de propuestas: las que se pueden conceder y las que no son serias ni viables

15 de mayo 2021 , 10:09 p. m.

El único común denominador para entender qué diablos inspira este paro es el descontento popular, con todo y con todos, pero básicamente con los políticos, el covid, las penurias económicas y hasta la tristeza.

Pero de ahí en adelante todo es confuso.

La primera pregunta es si en los paros ha habido infiltración guerrillera. Y la respuesta categórica es sí, sin duda. Me contaba un congresista que se atrevió a meterse hasta las entrañas de las barricadas de Cali que lo que vio en compañía de sus compañeros de aventura lo aterró y no le dejó dudas. Ahí hay una organización jerarquizada, con jefes que dan órdenes, y mucha plata. Son las milicias urbanas del Eln, que tienen secuestrada a Cali. Incluso, hay impresionantes paralelos entre lo que está ocurriendo en el país y el llamado ‘diálogo nacional’ que viene pidiendo el Eln hace años para pactar un acuerdo de paz con el Gobierno. Y si es cierta la estrategia secreta de los promotores del paro con la que, según la revista ‘Semana’, alargarán las protestas indefinidamente, se incluirían pliegos regionales que irrigarían la negociación del paro por todo el territorio nacional. Ya no sería un monstruo de diez cabezas con el cual negociar, sino de mil.

La segunda pregunta es qué tan metido está Maduro en esto. Así como me atrevo a asegurar que lo de las milicias del Eln es seguro, lo de Maduro es probable. Odia a este gobierno y lo que le salga mal, pues le sirve.

La tercera pregunta es qué tan metidos están los políticos de izquierda. Aquí se puede contestar que ni bobos que fueran van a dejar pasar semejante oportunidad. Siempre han soñado con desestabilizar a través de la confrontación. Pero les puede estar saliendo el tiro por la culata. Porque me dicen que en Cali hoy no pueden ver a Gustavo Petro ni a nada de lo que huela a izquierda.

¿Qué es lo que realmente busca este paro?

Si uno estudia el pliego de peticiones, encontrará dos tipos de propuestas: las que se pueden conceder y las que no son serias ni viables.

Sobre las primeras, ya el Gobierno concedió una, que incluso figuraba en su fallida reforma tributaria: educación gratuita en nivel superior para estratos uno, dos y tres.

Pero, en su conjunto, las peticiones del comité del paro costarían dos reformas tributarias, o sea el doble de lo que pretendía recaudar la que le tumbó el paro a Carrasquilla.

Veamos los otros puntos. 1) Retirar el proyecto de reforma de la salud sin siquiera haberlo discutido una sola vez en el Congreso, una gran irresponsabilidad. 2) Fortalecer una vacunación masiva que no depende del Gobierno Nacional, sino del abastecimiento de las farmacéuticas extranjeras. 3) Entregar salario mínimo como renta básica mensual, que le costaría al Estado 70 billones, lo que constituye un 7 % del PIB. 4) Soberanía y seguridad alimentaria, de la que ahora estaremos menos cerca que nunca, cuando termine este paro y acabe la pandemia y veamos qué nos quedó de país. 5) No a la discriminación de género y a la diversidad sexual y étnica. Eso ya está en la Constitución. 6) No privatizaciones, cuando precisamente los sabios de la economía dicen que la plata para los programas sociales de la reforma que se cayó se puede sacar, por ejemplo, de vender activos como ISA y Ecopetrol. Y 7) la cereza del pastel: que se acaben las erradicaciones forzadas. Gran coincidencia que sea una de las peticiones en un paro al que se le nota la plata que lo está sosteniendo y alimentando.

Como son inteligentes, los que están haciendo estas peticiones saben que muchas de ellas son inviables; lo cual nos obliga a pensar que ahí no está su objetivo. La prueba de que la educación gratuita les importa un pito es la furia que les dio a los del paro porque el Presidente la anunció esta semana de manera unilateral. ¿Si eso era lo que buscaban, qué les importa quién lo propone, mientras se vuelva una realidad?

No. El objetivo es otro. Y no queda más remedio que pensar tras de qué van: de la cabeza del presidente Duque. O de debilitarlo tanto que un presidente de izquierda (¿Petro?) pueda instalarse en Palacio cómodamente en el 2022, si es que logran que no se contagie en el país el fastidio que muchos comienzan a sentir por él, al suponer que es quien está respaldando y organizando los paros. Petro está acurrucado detrás, pero no es el dueño de este desorden. De ahí la complejidad de la situación, porque hasta a las centrales obreras se les está desgastando su interlocución.

Entre tanto… ¿Qué tanta razón tiene el país en estar molesto con los medios de comunicación por su posición –en unos muy blanda, en otros muy dura– frente al paro? Será motivo de futuro análisis.

MARÍA ISABEL RUEDA

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