Ojo, Petro va ganando

Ojo, Petro va ganando

El que tenga que enfrentarlo como rival no la tiene fácil.

21 de febrero 2021 , 12:06 a. m.

La llegada del covid era el abono jamás soñado por Gustavo Petro. Es el mejor compost para que florezca el camino de sus aspiraciones presidenciales hacia el 2022.

Por causa de la pandemia, los colombianos están con rabia. Desempleados. Pobres. Con hambre. Con miedo. Encerrados. Desesperanzados. Y no solo más incrédulos que nunca frente a la autoridad, sino más dispuestos que siempre a rebelársele. La persona alrededor de la cual convergen todos esos sentimientos, porque son los que alimentan su discurso, es Gustavo Petro. Por eso, si las elecciones fueran hoy, Gustavo Petro sería el presidente de Colombia.

También es cierto que, si está ocupando ese podio, es por falta de contendor. Los que aspiran a serlo están apenas en ejercicios de calentamiento, organizándose en coaliciones, por ahora un poco vagas. En este escenario sin partidos, solo quedan vanidades individuales atomizadas intentando comprimirse en el frasco de una coalición, donde incluso practican el fuego amigo.

Gustavo Petro, por ahora, parece ser el único líder que existe en Colombia, exceptuando a Uribe, que no es candidato.

Y mientras que de los demás aspirantes a competir contra él solo oímos hablar de mecánicas electorales, Petro ya anda soltando programas de carne y hueso. Es un fenómeno comunicándolos y pone sus mensajes en el lugar exacto. A los medios les encanta entrevistarlo porque da ‘rating’. Produce noticia hasta citando al presidente Duque para que se echen un tinto hablando de la pandemia. Un profesional.

Pero, además del covid, que tanto le ayuda, también es cierto que el candidato de la Colombia Humana lleva una inusual racha de buenas noticias. De sus escándalos judiciales lo protege un manto de olvido. Del caos de las basuras en su alcaldía nadie se acuerda. En una misma semana le cerraron por caducidad el bochornoso episodio de la chuspa de plata, entregada por un exfuncionario suyo que de un día para otro tuvo los recursos económicos para instalarse en Suiza. Las arengas de Petro hacia la desobediencia civil contra el actual gobierno, en plena pandemia, no pasan de ser consideradas inofensivas consignas políticas. Hasta la ‘Niña Mencha’, querida y consentida de los colombianos, cayó seducida. Su caso sirve de termómetro de la facilidad con la que Petro recluta seguidores para su secta, y ella parece feliz de haber renunciado a su leída columna para irse a leer arengas llenas de lugares comunes en los mítines del petrismo.

Siempre he dicho que más que los cuatro años de gobierno de Petro, obviamente preocupantes por su carácter caudillista, mesiánico, sectario, autócrata, totalitario, inquisitorial y oclócrata, y con muchas posibilidades de sumirnos en un colapso económico de una caída libre por fuga de capitales, es la posibilidad de que ni él ni su entorno devuelvan jamás el poder. Menos aún en este momento en que las estrellas también se le alinean a Petro en el escenario internacional, en el que Ecuador y Bolivia parecen de regreso a la izquierda y Perú y Chile enfrentarían un escenario semejante en sus elecciones de este año.

Pero, claro, no es que Petro lo tenga todo fácil. ¿Cuántos de sus 8 millones de votantes en las últimas elecciones, que, más que gustarles Petro, lo apoyaron por el acuerdo de paz, lo volverían a hacer? Es un enigma. Petro tendrá que innovar en sus banderas políticas, lo cual seguramente logrará, escarbando en el descontento que quede en el basurero de la pandemia. Pero, quizás, para entender a Petro, los mejores datos los da el senador Jorge Enrique Robledo, uno de sus posibles rivales, con un par de ‘recorderis’ en una muy interesante entrevista a Javier González, de ‘El Espectador’.

Robledo trae a la memoria que Samuel Moreno llegó al Polo –y de ahí a la alcaldía de Bogotá– de la mano de Gustavo Petro. Luego cuenta que Petro rompió con el Polo cuando decidió irse con Santos, con quien hizo unos acuerdos secretos. “Petro rompió con el Polo por santista, y eso fue hace 8 años”, dice Robledo, cuando la versión de Petro es que fue él quien dejó al Polo, porque allá no querían sancionar a los Moreno.

Y esa es otra de sus características. Petro sabe mentir y miente sin miedo. Mete cuento con su prodigiosa inteligencia. El que tenga que enfrentarlo como rival no la tiene fácil. Solo hay dos o tres personas capaces de ‘comerse’ argumentalmente a Petro en una campaña presidencial, y por desgracia no están en la jugada.

De manera que, hoy por hoy, Colombia va derecho a una presidencia covid.

Entre tanto… Vacaciones tóxicas: las de Claudia López en Costa Rica, en pleno pico dos de la pandemia, y ahora las del congresista de EE. UU. Ted Cruz, en Cancún, en plena helada y emergencia eléctrica en Texas.

MARÍA ISABEL RUEDA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.