Los baños de la minga

Los baños de la minga

Para la alcaldesa, primero está la protesta social y en segundo lugar, la vida y la economía.

18 de octubre 2020 , 01:45 a. m.

La alcaldesa Claudia López, en uno de esos actos responsables que le aplaudimos, venía de decir valientemente: “Las estadísticas no mienten”, y ellas registran picos de pandemia después de las protestas y los desórdenes callejeros.

Pero, así como decidió que las manifestaciones bogotanas contagian, lo cual está probado que pasa cuando se reúnen más de 50 personas en aglomeración, de pronto se volvió más blanda. Dijo que “si la minga llega a Bogotá, aquí la recibiremos con las mejores condiciones de logística, seguridad y convivencia que garanticen su legítimo derecho”. Eso sí, añadió: “Así como podemos trabajar con bioseguridad y convivir con bioseguridad, también podemos protestar con bioseguridad”.

Es decir, para las marchas bogotanas hay contagio, incluso para los días sin IVA, que tanto criticó, pero para las de la minga, el contagio se puede controlar. Lo que sucede, alcaldesa, es que la bioseguridad arranca con las medidas logísticas, que, según su declaración que acabo de transcribir entre comillas del 13 de octubre, usted se comprometió a facilitarles personalmente a la minga, a manera de cálida bienvenida. Pero hasta hoy, curiosamente, se estaba peloteando con el Gobierno a quién corresponde esa responsabilidad, que según ella es toda del Presidente, “porque 9 de las diez marchas que hay son contra el Gobierno”.

Salvo ese tímido recorderis de que hay pandemia, la alcaldesa, valiente para unas cosas, es cobarde para otras. Como muchos, se muere del susto de que, por exigir respeto y orden en la ciudad, para que las minorías que protestan no arriesguen la seguridad de las mayorías, no la vayan a acusar de estar “estigmatizando” la marcha social, que es la palabra castigo que se le aplicó como un azote a todo el que se atrevió a criticar, por laxo, el acuerdo de paz de La Habana. Pedirle a la minga una mejor oportunidad para viajar a Bogotá, en plena pandemia, es estigmatizarla. Pero para hacer las cosas peor, cuadran la movilización, para llegar dos días antes del paro nacional, mientras buscan dónde acomodarse, y luego saltar a las calles a hacerle juicios políticos al presidente Duque.

Así se reanuda la estrategia política de agitación social que comenzó a desarrollarse desde el año pasado y tuvo que suspenderse por la pandemia. No importa que el presidente Duque hubiera ido o no a atender a la minga a Cali. Nadie los va a disuadir, porque esto forma parte de una cuidadosa agenda política rumbo a las elecciones de 2022, lo cual indica porqué todas las mediaciones, incluida la de medio gabinete que sí viajó a Cali, se frustraron.

Y mientras la alcaldesa le exige al Gobierno un presupuesto de 1,6 billones de pesos para la recuperación económica de la capital, que sugiere una captura colectiva del futuro electorado a costa de los desesperados damnificados de la pandemia, la alcaldesa anda peleando con el Presidente, por a quién le toca ponerles los inodoros a los indígenas. Ella dice que a él, porque el problema de la minga lo traen desde el Cauca y que como no nace en Bogotá, es un problema nacional. O sea, no es de ella.

Pero sí es. Está el problema del contagio. En estadísticas oficiales se registran más de 20.000 contagiados entre la población indígena del Cauca y más de 700 muertos. El Gobierno les aportó mil pruebas para realizar antes de la travesía, pero ellos insisten en que prefieren sus hierbas sagradas que los protegen de todo mal. Eso sí: que si algo malo les pasa, dicen, será culpa del Presidente.

Y ahora, políticamente, todos quieren cooptar la minga. Desde luego, Petro y su desobediencia social, basada en la cual, seguramente, la minga desobedecerá la emergencia sanitaria que prohíbe reuniones de más de 50 personas. El Eln también la quiere cooptar. En un video terrible que está circulando ponen a posar a tres muy jóvenes (¿niñas?) indígenas armadas hasta los dientes, a apoyar la minga. Y la alcaldesa la quiere cooptar, asegurando que es por culpa del Presidente que la minga llegó hasta Bogotá, pero que aquí, bienvenida. Si sale bien y no hay violencia, le deben las gracias a ella, y desplegará su plataforma desde la Alcaldía de Bogotá, como Petro desde el primer día, hacia una candidatura presidencial. Si sale mal, que señalen hacia el Presidente.

Esta es la misma alcaldesa que vociferaba hace unos meses que primero estaba la vida que la economía. Ahora cambiaron las prioridades. Para la alcaldesa, primero está la protesta social y en segundo lugar, la vida y la economía.

Entre tanto... ¿Quién los estará aleccionando? Porque entre la minga casi todos repiten las mismas expresiones. Entre las favoritas, “marco para una reflexión... y abrir espacios”.

MARÍA ISABEL RUEDA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.