La imperfección tiene grados

La imperfección tiene grados

El Eln ha acostumbrado a decretar ceses del fuego unilaterales pasajeros en diciembre.

14 de enero 2018 , 01:41 a.m.

En los últimos años, el Eln ha acostumbrado a decretar ceses del fuego unilaterales pasajeros en diciembre para tomarse sus vacaciones de Navidad y Año Nuevo. Y ya entrado enero, regresa al ataque, con especial virulencia, para que se note que duró un mes calmado.

¿Qué ha cambiado esta vez? Pactó el mismo cese del fuego decembrino temporal, solo que bilateral. Sin que el Eln se hubiera comprometido a dejar de secuestrar, reclutar menores o desplazar poblaciones, el Estado pactó su capacidad ofensiva. El Eln disculpa los más de 20 rompimientos de la tregua que hubo, según los verificadores, con la excusa de que el Ejército incursiona en sus territorios, como si eso fuera un delito y no un deber contra la delincuencia. Y bien muerto que está el gobernador indígena, que supuestamente forcejeó para liberarse de sus captores, solo que el tiro lo recibió por la espalda.

A eso el Gobierno lo llama un cese del fuego imperfecto, y nos trata de vender la idea de que es mejor que una guerra perfecta. Es una modalidad que permite que el Eln siga delinquiendo, que está pactada bajo plazo y cuyo vencimiento vuelve y conduce, como siempre e inexorablemente, a un ataque desbocado del Eln contra la infraestructura y la Fuerza Pública, cobardemente acribillada con francotiradores y emboscada con granadas. Así de imperfecto es, si me entienden. Es decir, bastante imperfecto. Muy imperfecto.

¿Que si funcionó el cese del fuego temporal?, le preguntan en La W al general Alberto Mejía, comandante de las Fuerzas Militares. “No me corresponde a mí decir si funcionó o no”, dice. “Para eso hay un nivel político y estratégico, y unos negociadores”. Pero niega rotundamente la posibilidad de que el Eln se haya rearmado durante este período, sin despejar las dudas con respecto al incremento de sus actividades ilegales.

¿En qué estamos hoy? En que ante el desafío del Eln, con todos sus fierros, el Gobierno llama a sus negociadores, estos hacen el ‘show’ de devolverse a Bogotá, pero de inmediato ofrecen seguir negociando ceses del fuego bilaterales temporales. Y en Quito la mesa no avanza. Muy probablemente no lo hará a corto plazo porque ya no le queda tiempo a este gobierno para llegar a un acuerdo definitivo. Solo para estirar la situación con ayuda de la presión de las Naciones Unidas, para que el próximo gobierno vea qué hace con lo que le dejan imperfectamente acordado.

La aterrada debe ser la comunidad internacional, que estaba absolutamente convencida de que en Colombia ya se había firmado la paz. Los regueros de petróleo por la naturaleza inerme no solo deben impactarnos a los colombianos, porque van por los ríos y al mar. Y conociendo la debilidad del presidente Santos por lo que de él opinan fuera de Colombia, lo que viene con el Eln podría concederlo con ese particular afán. Quedaría muy mal que el nobel de paz saliera de la presidencia con el Nobel, pero sin la paz. Y de pronto se le dañan los planes que, según dice, le ofreció el expresidente Obama para trabajar juntos.

El mejor ejemplo de lo mal negociado que está el cese bilateral es la reacción del gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado, para quien la forma como el Eln acribilló a dos policías hijos de su departamento no fue un acto de guerra, sino un vil asesinato. Los sicarios se refugiaron en la vecina Venezuela. El gobernador, quien no niega la sensatez de sentarse a negociar con el Eln en circunstancias apropiadas, abre la duda de que el alto el fuego sí se ha utilizado como elemento distractor en períodos en los que el Eln ahonda sus estrategias. Le pide al Gobierno que no sea negociable con esta guerrilla ejercer la autoridad y realizar acciones militares y de inteligencia –que el general Mejía asegura nunca haber abandonado–, “para que los irregulares no crean que a punta de bala van a cambiar el mundo”.

Claro que el ministro de Defensa tampoco ayuda. Dijo que esta negociación con el Eln iba a ser muchísimo más difícil que con las Farc. Y lo primero que pasa cuando uno habla tanto y dice eso es que la negociación automáticamente se vuelve más difícil. De lo imperfecta que sea la negociación con el Eln en lo que resta de este gobierno será el tamaño de la tajada que el Eln pretenderá sacarle al siguiente.

Entre tanto… Mejor que César Ocampo, exdirector de Colciencias, vuelva al aeroespacio y a la astrodinámica. Por ordenar la contratación de la entidad lo sacaron de órbita.

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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