La bobada de romper con Cuba

La bobada de romper con Cuba

Que se queden con los ‘elenos’, pero no convirtamos esto en motivo para cortar relaciones con Cuba.

29 de septiembre 2019 , 12:19 a.m.

El refugio temporal de ‘elenos’ como ‘Pablo Beltrán’ y otros miembros del Coce en La Habana, luego de que se levantó la mesa de conversaciones, tiene tan irritada diplomáticamente a Colombia que nos sentimos manoseados, y podría terminar en el llamado a consultas a nuestro embajador en la isla, con el propósito secreto de no devolverlo en un plazo corto o mediano. Ya lo dijo el presidente Duque el viernes: “Cuba tiene que elegir entre su relación con Colombia o con criminales”.

Por supuesto que ni a las buenas ni a las malas existe la menor posibilidad de que Cuba nos entregue a los ‘elenos’. Su gobierno alega, con razón, que fue el propio Gobierno de Colombia el que le pidió que los recibieran allá. Aunque dicen comprender que el de Duque es un gobierno distinto al de Santos, consideran que los protocolos firmados eran un compromiso de Estado que incluía la garantía de devolver sanos y salvos a los negociadores al país de origen, si se levantaban de la mesa.

Pero el Gobierno de Colombia alega que no rompió los protocolos. Sino que el Eln los hizo explotar, literalmente, con el carro bomba en la Escuela de Cadetes y el asesinato de 22 jóvenes. Después de eso, era inimaginable que, sucedida esta tragedia terrorista, Colombia tuviera que traerse de regreso a los ‘elenos’ al país, bajo estrictas medidas de seguridad, y devolverlos a la selva, ojalá comiendo helado, para que continuaran con sus fechorías.

Por lo tanto, Colombia optó por dejarlos en Cuba y solicitarle oficialmente a la isla que los extraditen a Colombia, donde están llamados por la justicia.

Lo que tampoco quiere decir que Cuba la tenga cómoda por estar protegiendo a terroristas sobre los cuales Colombia ha expedido órdenes de captura internacional.

Pero, para ser totalmente francos, a nosotros nos conviene más que los ‘elenos’ se queden a vivir en Cuba, lejos de sus ejércitos, y lejitos también del resto de la dirección ubicada en territorio venezolano. Lejos de ‘Pablito’ y de sus coqueteos con ‘Márquez’.

Es decir, dejar a ‘Pablo Beltrán’ ‘stand-by’ en Cuba es lo que mejor nos puede pasar. Y así hubiera podido ser, si ‘Márquez’, ‘Santrich’ y su banda no hubieran anunciado su plan de reconstruir Marquetalia, o sea, de hacer trizas el acuerdo de paz, mezclándose para eso con sus archirrivales del Eln para iniciar esta nueva etapa de la guerra.

Nuestro gobierno, con toda razón, denuncia la falta de sindéresis de Cuba en su papel de país garante de los acuerdos con las Farc, que se firmaron bajo el auspicio del régimen de Raúl Castro, y en su propio territorio. Por eso no resulta coherente que ahora estén protegiendo a jefes del Eln convocados por las Farc para volver a regresar a las armas, “que nunca debimos entregar”, como lo recordó ‘Iván Márquez’.

Pero en esto, Colombia parece estar haciéndole un mandado más urgente a EE. UU., que por estos días anda buscando todo tipo de razones para reimponerle a la isla sanciones económicas.

Lo que quiero decir es que mientras los intereses de EE. UU. claramente van por el lado de apretarles cada vez más las tuercas a los cubanos, de nuestra parte podría ser torpe, en momentos en que tenemos cero interlocución con Venezuela, cancelar relaciones diplomáticas con la isla, que todavía nos garantiza cierto manejo de la situación.

Que se queden con los ‘elenos’, pero no convirtamos esto en un motivo de dignidad patrio para cortar relaciones con Cuba. Si el Gobierno cubano llega a tener conocimiento de que los ‘elenos’ están planeando acciones por control remoto, los debe parar. Si sabe que planean evadirse de Cuba por otras rutas, se los deberá impedir, o, si no, estaría violando la resolución 1373 de 2003, que prohíbe a miembros de la ONU albergar terroristas en sus territorios.

En cuanto al desempeño del presidente Duque ante las Naciones Unidas, no vi por ninguna parte que su consagración en el enjundioso informe sobre la protección de Maduro a nuestros grupos ilegales y sus planes de extenderlos al continente se viera reflejada en la firma, por ejemplo, de algún acta de solidaridad, algún compromiso colectivo de exploración, algún plan de visita ‘in situ’ para verificar la ubicación de los guerrilleros colombianos detrás de la frontera vecina.

De manera que no logramos traer algo concreto y útil de la Asamblea de la ONU, como era previsible. Pero si encima de todo nuestra única capacidad de maniobra es romper relaciones con Cuba, me parece que, internacionalmente, estamos encunetados.

Entre tanto… Ojo con la rigurosidad de las fotos que se entregan con las denuncias internacionales sobre Venezuela. Fechas confusas pueden sugerir verdades a medias.

MARÍA ISABEL RUEDA

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