Glifosato: ¡pongámosle sensatez!

Glifosato: ¡pongámosle sensatez!

Por política, más que por salud, Santos sacó el glifosato, y el país volvió a inundarse de coca.

22 de junio 2019 , 11:21 p.m.

Desde Londres y París, el presidente Duque aprovechó para hacérselo oficial al mundo: Colombia volverá a fumigar con glifosato. ¿Que si el glifosato es dañino para la salud?

Existen en el mundo millones de estudios para demostrar lo uno o lo otro. Que el glifosato da cáncer, o que no. Usted puede escoger el que más le guste. Por eso, un estudio que me hizo llegar la Universidad Sergio Arboleda resolvió irse a lo fáctico. A lo que está demostrado, sin hacer suposiciones.

Empecemos con la fórmula, que puede parecer complicada y hasta tenebrosa.

O O
ll ll
HO-C-CN2NH-CH2P-OH.
l
OH

Pero no se preocupen. La primera parte es glicina, que hace parte de las proteínas, y la segunda es fósforo, nutriente del suelo y un elemento necesario en la alimentación humana. Varias cosas me llamaron la atención de este estudio. Por ejemplo, que se usa el equivalente de 2 cajas de leche de un litro para fumigar un cultivo que tenga la extensión de una cancha de fútbol. Y de ese litro, solo 0,4 kilogramos son ingrediente activo, y lo demás, 94 a 98 por ciento, es agua. Tiene efecto mínimo en el ambiente porque se adhiere fuertemente al suelo y luego es rápidamente biodegradado. Es útil como erradicador de malezas, reduce la erosión, conserva la humedad del suelo.

Por eso, en Colombia, como en casi todos los países del mundo, cultivos como el algodón usan glifosato en el 100 por ciento del área de la siembra. El maíz, en el 75. El arroz, en el 95. La caña, en el 70. El café, en el 75 por ciento, y así la palma, frutales, hortalizas, papa, etc.

En los humanos es baja la absorción a través de la piel (1 a 2 por ciento); también es baja por ingestión accidental; se metaboliza en C, H, O, etc. Se elimina a través de heces u orina rápida y totalmente.

Agencias internacionales de salud como EPA, PMRA, FSC y Anvisa descartan que represente riesgo de cáncer para los humanos, mientras que otras como el Instituto Nacional de Salud de EE. UU., APVMA, FAO y Efsa califican de poco probable que el glifosato represente un riesgo cancerígeno.

¿Cómo logró entonces la Organización Mundial de la Salud sacar el glifosato de los millones de cultivos de coca que ahogan a Colombia? En tres de sus órganos regulatorios se dice que el glifosato no es cancerígeno. Solo en el cuarto órgano, que es la agencia para investigación de cáncer, utiliza la palabra ‘probable’. Pero probable no es lo mismo que ‘riesgo’. Desde el punto de vista técnico, el riesgo implica un peligro. En cambio, la probabilidad no implica un riesgo, porque se refiere a algo que no se ha probado.

Pero quizás cuando la discusión se vuelve más clara es cuando vemos el glifosato clasificado por Iarc, de la Organización Mundial de la Salud, en el grupo de los probablemente cancerígenos, al lado de productos de peluquería como secador o tintes, de fritar alimentos a altas temperaturas, de consumir bebidas calientes a más de 65 grados, y de consumir carne roja. El único que se pretende prohibir de esa lista en Colombia es el glifosato. Las mujeres, tranquilas, que nos podremos seguir tapando las canas, y los hombres, comiéndose sus jugosos ‘steaks’.

La Sergio cita lo que llama el más extenso y cuidadoso estudio epidemiológico realizado por el Instituto Nacional de Salud (NHI) de EE. UU., publicado en la ‘Revista del Instituto Nacional del Cáncer’ (NCI) en el 2018. En él se confirma que, luego de estudiar 57.310 aplicadores de plaguicidas a 90.000 personas, incluyendo sus familias, y de haber estudiado durante 20 años con seguimiento estricto a habitantes de Iowa y Carolina del Norte, la conclusión es rotunda: no se encontró ninguna conexión entre el glifosato y el cáncer.

En ningún país del mundo está hoy prohibido el glifosato. El gobierno Santos se agarró hábilmente de la expresión ‘probable’, de la OMS, para darles a las Farc un primer gesto de confianza que pudiera echar a andar las conversaciones de paz. Por una decisión política, más que de salud, sacó el glifosato, y gradualmente el país volvió a inundarse de coca.

La sentencia T-236 de la Corte no tiene prohibido hoy por hoy asperjar. Lo condiciona a cosas que solo podrán monitorearse cuando el programa comience a ejecutarse de nuevo, como la salud y la protección ambiental.

Entre tanto... De manera que el problema del glifosato hoy por hoy no es judicial, sino político, presupuestal y logístico. Pero sí suena ridículo que el país que más coca siembra en el planeta sea, a su vez, el único del mundo mundial que se dé el lujo de rechazar la ayuda de su enemigo químico más eficaz.

MARÍA ISABEL RUEDA

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