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Gaviria contra la criptonita

Gaviria contra la criptonita

Entre sus amigos en la Coalición de la Esperanza le exigen que no llegue con César Gaviria.

03 de octubre 2021 , 06:08 a. m.

No estamos medidos aún en las encuestas los que vemos en Alejandro Gaviria una opción electoral muy atractiva. Pero primero tiene que convertirse en un candidato viable. En lo que queda del año y a comienzos del siguiente, eso es lo que tendremos que poder ver: una candidatura concreta, con algún grado de precisión y detalle.

Porque en su lanzamiento, acompañado por la intelectualidad y los medios de comunicación, alcanzamos a pensar que estaba apareciendo un fenómeno electoral. Pero, no obstante el entusiasmo que produjo su despegue, lo del fenómeno todavía no se ha visto.

Gaviria, candidato en formación, ha tenido que enfrentar sus primeras vicisitudes. Una se le presentó cuando el jefe del Partido Liberal, el expresidente César Gaviria, lo conminó a decidir si por fin quería o no el apoyo del partido, porque su agradecimiento parecía “semivergonzante”. Pero en entrevista con María Jimena Duzán, Alejandro lo dijo clarito: “No encuentro necesario excluir la opción del Partido Liberal de mi candidatura”. Punto. El liberalismo estará en la campaña Gaviria. Pero entre sus amigos en la Coalición de la Esperanza le exigen que no llegue con César Gaviria.

Esa encrucijada no es válida. Una cosa es buscar ser el candidato oficial de un partido y otra, aceptar su respaldo. Alejandro Gaviria está en el segundo escenario. Y hoy todos los candidatos que se están inscribiendo por firmas necesitan no solo el respaldo de un partido, sino el de varios, para llegar a la Casa de Nariño. La política bipartidista dejó de existir. Hoy es de coaliciones. Igual circunstancia atraviesan Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Echeverry, Paloma Valencia y prácticamente todos los otros que han saltado al ruedo como independientes por firmas. Aliado con partidos terminará también Federico Gutiérrez.

En esas circunstancias, no se puede satanizar el apoyo que los partidos políticos le den al candidato de sus preferencias. Mientras como producto de ello no haya imposición programática ni pactos burocráticos, y yo no veo a Alejandro Gaviria en eso, el apoyo no solo es bienvenido, sino necesario. Todos los candidatos existentes, así estén por firmas, tendrán que organizar coaliciones tradicionales o menos tradicionales, en lugar de luchar por no desgastarse en esa encrucijada de los partidos, que es falsa.

Para el propio Alejandro Gaviria, los liberales serán sus intermediarios para conseguir los votos. Así será para cualquier candidato de derecha, de izquierda o de centro. Sin partidos y sin alianzas, las elecciones no se ganan. ¿Ahí no está Petro haciendo pactos hasta con el diablo, con discutibles liberales y ahora con los cristianos?

Pero lo que le está pasando al expresidente César Gaviria es parecido a lo del expresidente Uribe. Que los enemigos ven su apoyo como si se tratara de criptonita pura. Y como Alejando Gaviria ha sido comparado con Clark Kent y Supermán, creen que la criptonita gavirista lo va a debilitar y no lo dejará volar. Pero en muchos casos es producto de animadversión personal contra Gaviria, lo cual no cambia la realidad de que el Partido Liberal es una fuerza política muy importante que tiene el derecho de apoyar a quien quiera.

Una candidatura oficial de un partido crea compromisos. Ese fue el caso de Duque con el Centro Democrático, por cuyo incumplimiento parcial hoy le reclaman. Lo mismo pasó con Santos, cuya violación de sus acuerdos fue total. Pero la adhesión de un partido a un candidato independiente, mientras no tenga compromisos con imposiciones programáticas ni mangualas burocráticas, no tiene ningún problema. Y no lo deberá tener para Alejandro Gaviria, quien desde ya ha comprendido que, dígase lo que se diga, junto con los liberales jugará con mayores posibilidades en una competencia en la Coalición de la Esperanza, en busca de una candidatura de centro. Sus demás rivales están apenas despegando y el más serio de ellos, Sergio Fajardo, por sus líos judiciales, probablemente entrará en caída.

Definida y reiterada su identidad de candidato liberal independiente de centroizquierda, si le permiten con ella entrar a competir en la Coalición de la Esperanza, vendrán los temas gruesos. Y hay uno que le espera contra Fico Gutiérrez. ¿Es “facho”, como lo llamó, por tener la seguridad rural y urbana como una de sus principales prioridades de campaña, o es apenas elemental?

Gaviria dice que eso sí lo vuelve a uno facho. Fico dice que no. Primer ‘round’.

Entre tanto… Controversia con las alcaldías: ¿se debe comprar pauta oficial en medios tradicionales o no tradicionales? La respuesta está en cuánta simpatía asegura esa pauta para el mandatario. No es sino chequear cómo algunos medios absuelven a “la alcaldesa”, y comparar con la pauta comprada.

MARÍA ISABEL RUEDA

(Lea todas las columnas de María Isabel Rueda en EL TIEMPO aquí).

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