Epílogo de Petro y la chuspa

Epílogo de Petro y la chuspa

En las sectas, la obediencia es ciega a una doctrina religiosa o política, en este caso a un líder.

08 de diciembre 2018 , 11:39 p.m.

Puede que la imagen de Petro manoseando billetes la lleve encima todo el resto de su vida. Pero puede también, y es lo más probable, que finalmente no le ponga fin a su carrera política, lo que le habría sucedido a cualquier otro, y que ni siquiera sus peores ribetes morales le hagan algo más que una ligera mella a su teflón.

Es que con Petro las cosas no funcionan como con el resto de mortales, que cometen errores y pierden el apoyo de sus seguidores y reciben sanciones sociales, como pide Mockus. El seguidor de Petro no se inmuta. Porque él no tiene montado un partido político, sino una secta. Y en las sectas, la obediencia es ciega a una doctrina religiosa o política, en este caso a un líder, sin necesidad de que exista el filtro de un proceso racional. Son grupos de protesta contra el orden social, y su líder es puro, perfecto, salvador y disruptivo. Existe una dependencia sicológica del líder, quien los controla completamente. Les exige ser militantes y activos. Entrega total a la secta para que se protejan en su interior. Son especialistas en propaganda.

De ahí que, en vista de que esta semana Petro tampoco logró dar unas explicaciones razonables acerca del origen y el destino de la plata de la chuspa, se haya concentrado en tuitearles a sus seguidores para que su secta entienda que “han dado la orden de destruirnos” y que ha llegado la hora de “preparar los momentos de la movilización generalizada y la solidaridad mundial”. Es decir, Petro en pie de fuerza.

Por eso, lo más probable es que el video de Petro, protegido por su secta, ni le implicará perder las elecciones ni justificará que se mueva el aparato judicial en su contra. Pero sí introduce en el ambiente político unas enseñanzas que, por su peligrosidad y naturaleza de baja ralea, merecen ser identificadas para que no se le contagien desde el petrismo al resto de la política colombiana.

1) Seguir recibiendo dinero en efectivo, pero asegurarse de que no lo estén filmando.

2) Descubierto, insistir en que el dinero viene de un amigo. No hay problema con que el amigo lo niegue o lo acepte a medias.

3) Situar el escondite de los fajos en los tarros de cocina del amigo. Qué importa si con ello se incita miserablemente a que los “amigos de lo ajeno” visiten la casa de este amigo a ver qué es todo el efectivo que guarda escondido, según Petro, bajo el colchón.

4) No preguntarle al amigo si la plata es regalada o prestada, y menos de dónde viene. No vaya a ser que le conteste que son aportes de los dueños mafiosos de mansiones de guadua que ha construido, cuyas fotos exhibe con orgullo.

5) Tener un plan por si el que lo filmó recibiendo el billete planea chantajearlo en algún futuro. Si aparece video en mano a reclamarle, como le pasó a Petro, que lo botaron de un puesto que dependía de su alcaldía, ofrézcale inmediatamente otro para calmarlo. Pero, sobre todo, jamás usar la palabra ‘chantaje’. Porque el señor puede tener otros videos que estarían buscando salida a la luz pública. De manera que cambie la versión inicial, por si se le deslizó por el afán la acusación de que un amigo herido quiso chantajearlo, por la de los bellos recuerdos de cuando con ese viejo amigo político, dueño del video, recorrían románticamente las polvorosas calles de Sucre en un Volvo cuyo “capot” (sic) iba amarrado con un lazo.

6) Tener muy claro hasta dónde llegan los amigos en política. No se puede confiar en ellos. Porque hay unos que graban y chantajean y otros que niegan sus donaciones o las otorgan bajo la condición de no explicar de dónde vinieron, pero dirán que para pedir favores futuros.

7) Introducir una nueva función en las campañas: la de “bróker” de donaciones. Lo cual implica el derecho de ganarse un porcentaje de las sumas de dinero que logre recaudar.

8) Se puede mentir y cambiar de versión todas las veces que se quiera sobre el origen y el motivo de los fajos. Hasta se puede asegurar que uno se dio cuenta de que lo estaban grabando porque le sirve como prueba de que no sabía que lo que hacía era malo. El apoyo de su secta se lo convalidará.

9) No se le ocurra llevar mochila a recoger los fajos. Se hace más evidente la falta de improvisación. La chuspa plástica funciona y es fácilmente acomodable en el bolsillo de la chompa.

Entre tanto... Todavía falta constatar si Petro recibió donaciones de Venezuela, como lo ha revelado un diputado de dicho país. Pero siempre podrá Petro responder que fue la colaboración de un amigo. Y en ese caso, hay que reconocérselo, sería su primera verdad.

MARÍA ISABEL RUEDA

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