¡Empanicados!

¿Cuándo y cómo sabremos fecha y hora de nuestro turno de vacunarnos? Nadie nos lo ha dicho.

10 de enero 2021 , 01:09 a. m.

Decir que estamos empanicados no es ninguna exageración. En mi procedimiento de rociada diaria de alcohol a los implementos caseros, me tiré el control del Apple TV, y en el último ‘sushi’ que pedí a domicilio, fumigado su empaque, se cambió el sabor al contaminante mercurio por el del desinfectante alcohol.

¿Cuándo y cómo sabremos fecha y hora de nuestro turno de vacunarnos? Nadie nos lo ha dicho. Hay incertidumbre total.

Aparentemente, en algún momento (o algún día) encontraremos en un ‘app’ del Ministerio de Salud nuestra cédula, mediante un procedimiento parecido a la búsqueda de nuestra mesa de votación. Pero cruzar los datos con la Registraduría no tiene ningún misterio. En cambio, elaborar un registro para vacuna anticovid es mucho más complicado. En Colombia no existe la historia clínica unificada. El Gobierno insiste en que ya tiene una base de datos confiable, pero no sabemos cómo la está nutriendo ni qué pasa si, por cualquier circunstancia, no aparecemos en ella (leer el lunes la entrevista con el presidente de Acemi). Tampoco sabemos si tendremos el personal humano suficiente, ni, tratándose de la de Pfizer, que exige temperaturas de -70 °C en unos ultracongeladores, si podremos garantizar esa cadena de frío. Por esa causa se perdieron 400 de las primeras Sputnik rusas (que no necesitan tanto frío) en Argentina. Si con Electricaribe se fundían neveras y televisores, ¿qué les espera a las bodegas de frío que el Gobierno instalará en los municipios escogidos? Además, una vez descongeladas, las vacunas tienen una vigencia muy limitada. O se aplican o se dañan.

Sobre el personal, es escaso. No sabemos si el Gobierno está pensando en pedir ayuda a médicos en retiro o si está preparando gente para que ayude.

La alcaldesa Claudia López regresó apresuradamente de sus insólitas vacaciones covid, aún insistiendo en que “en mi Bogotá no faltarán camas UCI”, mientras el cuerpo médico y la Personería llevaban días en su ausencia denunciando la alerta roja. Recordémosle que no es “su Bogotá”, sino la de todos. Ella está de paso. Y aclarémosle que una cama UCI no consiste simplemente en una camilla con ventilador, sino que requiere varios componentes (aparatos de goteo, monitores especiales, medicamentos específicos hoy escasos, como sedantes y relajantes, aislamiento y personal médico calificado, como intensivistas y terapistas respiratorios, entre otros).

Siguen las preguntas. ¿Qué pasa si un laboratorio particular o una compañía de medicina prepagada llega hasta el Invima con un dosier de una vacuna que han negociado directamente, cualquiera, incluso la de los rusos o chinos, que aún no tienen el visto bueno en el país? ¿Impedirá que, tan pronto sea posible, los particulares comiencen a aplicar estas u otras más confiables, y así aligerar la carga social del Estado, que tiene que suministrarlas gratis a quienes no las pueden pagar? Aquí la meta es la vacunación masiva. Y para ello habrá que acudir a todas las formas de lucha. Sabemos de varios colombianos que han logrado vacunarse en Miami, y no en cualquier laboratorio, sino en prestigiosas clínicas. La iniciativa privada será imparable mientras existan millones en el planeta con recursos para pagarla. ¿Lograremos tenerla frenada en Colombia por seis meses, como se pretende?

Nosotros no entramos de primeros, sino de segundos, en las negociaciones y adquisición de la vacuna. Eso lo critican muchos, aunque se supone que nos permitirá ver si 20 o 30 millones de vacunas aplicadas funcionan o no, y si tienen efectos terribles o salvan realmente vidas. Pero, en mi humilde opinión, no solo nosotros, sino todo el planeta se está mandando al agua. Hay que hacerlo. Muchas vacunas siguen en una etapa experimental. Pero hay que tratar de asegurar su abastecimiento, precisamente cuando están en obra gris. Creo que se justifica ponerle el pie al acelerador, porque la pandemia nos alcanzó y nos está sobrepasando.

La vacunación en Europa ha sido catastrófica hasta el momento. El covid ha saltado la barrera del confinamiento, en un continente con un tercio de la población de EE. UU. Escasez de vacunas en Italia y Grecia; falta de enfermeras en España; en Francia, este miércoles llevaban apenas 7.000 vacunados; en Polonia se está priorizando a las celebridades, y Holanda ni siquiera arranca.

Y, por favor: témanles a las teorías de la conspiración en redes. ¡Ya muchos compraron la tesis de que la vacuna no inmuniza, o que solo será para los privilegiados, y que hasta esteriliza a los hombres!

Entre tanto... Presidente Duque: la bocanada de oxígeno que necesita este país para tener una esperanza de futuro es que empecemos a vacunar ya, y eso solo lo arregla usted.

MARÍA ISABEL RUEDA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.